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A Gabriela Bosh Isasi,
eternamente.
Desde una esquina del viernes
la maestra y el niño se han mirado,
¡con qué irremediable costumbre!:
como la pizarra y el pupitre,
como las horas y las memorias,
como el tiempo.
Y saltan
las palabras, en fin, saltan
desde el inconfundible orgullo de la tiza
a la blanca caricia minuciosa que desdibuja
el rumbo fugaz, prudente,
de la penumbra que me anuda los ojos;
que descansa y me habla luego,
como si esas manos desnudas sobre mi sien
fuesen las poderosas sonrisas del idioma
o el pañuelo hondo que me abraza
y no encuentro.
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Por Liset Saura
Llanto de cristales rotos,
licores derraman, hieren,
resurges cuando se mueren
los desaciertos ignotos.
Se persignan los devotos
ante el efluvio de sus
ancestros, brisa de luz
que en hojarascas se entregan
y en el delirio le ruegan
bendiciones a la cruz.
Baten sus alas las hojas
secas por los desafueros,
escritas sobre maderos
se advierten las paradojas.
Al infortunio le arrojas
los errores, las desidias,
hay torbellinos de envidias
infalibles que circundan.
Los avatares inundan
al numen con el que lidias.
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Por Waldo y Karel Leyva
I
Para el que salva o despoja
siempre he querido que alumbre
la luz, esa certidumbre
que a la vida nos arroja.
No hay flaqueza ni congoja
válida contra lo adverso,
la vida requiere esfuerzo
y si áspero es el camino
siempre tendrá el peregrino
el refugio de su verso.
Waldo Leyva
II
El verso es la patria eterna
de la que jamás se emigra,
quien lo difama o denigra
solo vuelve a la caverna.
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Por Alfonso del Rosario Duran
Happiness is a warm gun
John Lennon
Ahí está Yoko Ono sobre la cama
consumiendo el último cigarrillo
mirando detenidamente el blanco del techo
(horas antes quizás hubiera cantado
Love me do contigo en la bañera)
sus manos palpan su delgado rostro
mientras la luz espera a que vuelvas.
Su pelo largo
sus ojos finos
su sonrisa que te gusta
esperan en vano
Se pone de pie
hoy podría ser un día igual a otro
Pero hoy es ocho de diciembre
John está camino de la felicidad
Ya han sonado los disparos.
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Por Derbys H. Domínguez Fragela
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterrast
del mar?
Rafael Alberti
Abro Memorias de un gladiador, poemario que Pepe Sánchez, (Cumanayagua, 1956), publicara por Ediciones Mecenas, 2023, y en la página inicial encuentro “Socráticas”, el soneto puerta o umbral.
Lo primero es un viento favorable,
ser el gurú que escribe tu destino,
la ruta sobre el mar, tu sol latino.
Mantener firme la pasión, lo amable.
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Por Ulices Trujillo
Llega el día con sus hilos
de luz y, sobre la nieve,
la novia inmóvil se atreve
a un sollozo de pistilos.
Parece mellar los filos
del invierno (sus puñales).
Entre las ramas (panales
de cálida clorofila)
el eco de un trino apila
la esperanza en los cristales.
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Grababa en los bosques a punta de cuchillo
la nomenclatura de mi nombre:
palabras perversas de mujeres efímeras.
Los árboles fueron diarios
en cronología de apuntes.
A veces olvidaba los signos escritos
que me susurraban las voces del aire.
¿Quién puede vivir sin los bosques?
Los árboles nunca me dieron el frente;
por eso el acero marcaba su espalda.
Mis amigos sicólogos visitaban los árboles
y hacían estudios de las mentes humanas.
Escribí mis poemas en sus verdes cortezas,
fui un escritor de epigramas con aplausos de hojas.
Mis libros sin nombre son la selva y su encuentro.
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Por Yosie Crespo
Soy del lugar en que vivo
del olor de amor impregnado en la almohada
de la palabra que lo abarca todo
y no me permite desdecirme
y soy de un puente en este mundo y otro tiempo
que transcurre ante el espejo
y soy como si no fuera, pero soy todos
y a veces no soy
por voluntad propia.
Tomado de: Sabíamos conocer qué era una rosa (N. del E.)
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Por Ronel González
¡Callado abuelo! A veces la vida
a veces la vida parece venir de ti
como del Éter silencioso.
Holderín: Retrato de abuelo
Ahora que las falacias
pagan sus culpas prolijas
y, a través de las rendijas,
se nos filtra la desgracia.
Ahora que vamos hacia
la destrucción, me pregunto
con desgano, ¿hasta qué punto
ostensiblemente insólito,
merecías ser acólito
del horror, como un difunto?
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Con olor a toronja,
a grafito arrugado,
de aquel pezón gris,
el alma del aguacero
que cayó en la tarde.
Mi verso no sueña con estigmas,
es libre hacedor en la muchedumbre.
La letra cae y moja la ventana,
vuela junto a los gorriones,
vuelve a mi.
Me toma de la mano,
y subimos a la locomotora
sin rumbo.
Sin rumbo
Hoy mi verso sabe a historia,
a estación de tren,
o quizás de un Abril
qué no ha querido
parir amapolas.
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