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Página de Inicio Alas de colibrí

Sección de literatura para niños y adolescentes

Trabalenguas

1

Encaprichado capricho
caprichoso caprichero
te he dicho que me encapricho
si te encaprichas primero


2

Brujo al brujugar sería:
brujo brujito brujero;
embruja su brujería
en la copa del sombrero.


Poema de El libro de los conjuros


Silvia Valdés

Juguete

La descubrí una mañana tirada donde la hierba era más leve, cerca de un vetusto algarrobo. Me llamaron la atención sus ojos azules, en cuya mirada parecía caber el mundo; su desnudez, donde apenas se insinuaban los senos condenados por siempre a la inocencia. Los brazos lejanos, las piernas quebradas y pensar que los perros la despedazaron.

Lázara O. Borges

Ariel

Siempre quiso volar, corría y corría y enredaba sus patas con las campanillas blancas y se le mojaban con el rocío. Mientras avanzaba crecía, hasta que comió tanto que ganó una competencia como el mejor caballo. Se sintió tan feliz, que vio las nubes y debajo el mar verdiazul.

Lázara O. Borges

Las dos mejores amigas

Cultivé una rosa blanca en el marco de mi ventana. Una mañana mientras la regaba, observé que la rosa se movía. Y me asusté muchísimo, pero ella me dijo:
–No te asustes. No hago nada malo. Solo quiero que seas mi amiga, ya que estoy tan sola.
Entonces comencé ha hablar con ella y nos hicimos buenas amigas.
–No te preocupes. Nadie te hará daño. A nadie le contaré que estás aquí
–le dije.
–Confío en tu palabra –me respondió ella muy contenta.
Pasaron los días y una tarde decidí sembrarle una compañera a la rosa.
–Muchas gracias. Así jamás estaré sola.
Desde ese día, todas las tardes hablo con mis mejores amigas: las dos rosas blancas. Todos somos ángeles de una sola ala y debemos estar unidos a alguien para poder volar y alcanzar nuestros sueños.

Yurisleidy Echevarría

Velero

Velero riza tu mar
con su paso marinero;
tu mar abraza al velero
mientras se deja rizar.

Velero quiere besar
con su velamen, la brisa.
Y al besarla se desliza
hacia el horizonte azul
donde una nube de tul
le abre su blanca sonrisa.


Lourdes Díaz

De pescar

Mi ciudad tiene dos puertas
abiertas de par en par:
Una, la vieja Calzada;
otra, la ruta del mar.

Y tiene muchas ventanas
de asomarse, mi ciudad;
y un techo azul; y un gran mapa
donde se puede pescar.

 

Lourdes Díaz

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