Por Orlando V. Pérez

 

Cuántos años de tu ausencia.
No concibo todavía
cómo se fue la alegría
que marchó con tu presencia.
Me dejaste en la conciencia
un cúmulo de preguntas
que en la soledad van juntas
sin poderlas responder,
¿y nunca podré tener
anudadas esas puntas?