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Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Reynaldo Fernández Chávez

El valle de Siguanea

Por Reynaldo Fernández

El Valle de Siguanea se presentaba a vista de pájaro como una inmensa explanada en varios niveles de relieve, desde la Loma de la Ceniza hasta los confines de Guanayara. Demarcada en los lindantes más bajos de

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El libro que siempre quise escribir

Tengo ante mí el libro que siempre quise escribir. Uno de esos textos del que nos creemos legítima y espiritualmente parte, porque han sido un pedazo transitable de nuestras vidas…

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Oración fúnebre en la despedida de duelo a Orlando Pérez González. Cementerio de Cumanayagua (3/8/2011) *

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o lo heraldos negros que nos manda la Muerte.


César Vallejo

Estimados familiares y amigos presentes en este camposanto,  al cual acudimos con inmenso dolor, para dar cristiana sepultura a los restos mortales de Orlando Pérez González, Orly, como cariñosamente era conocido entre familiares y amigos en Cumanayagua; Orlo le decían sus compañeros de trabajo de TRD en Pinar.
Cuando el alma de un ser cercano y querido se nos escapa, es tal la tristeza de nuestro corazón que encontrar la palabra justa, precisa, que nos acerque a su grandeza, no siempre es hallada con facilidad. El dolor de perder a esa persona entrañable, nos nubla el sentimiento, que quizás en otra circunstancia nos permitiría hacer aflorar el calificativo exacto y definitorio. Tratándose de Orly, un hijo tan amado de este pueblo, sobran razones para sentirse quebrantado por la angustia y la tristeza; pero reconforta tener el gratísimo privilegio de decir las palabras de despedida a un hijo tan querido, tanto en nuestra tierra como en la occidental provincia de Pinar del Río. De Cumanayagua, fue hijo por nacimiento, por espíritu, por trascendencia natural; de Pinar del Río, por adopción, por voluntad, por amor.

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Las artes plásticas ante la magnificencia de la Cascada del Hanabanilla

Por Reynaldo de la C. Fernández

Las artes plásticas no han quedado excluidas de expresar la magnificencia del Salto del Hanabanilla. En 1972, Jorge Luis Valladares haría el primer óleo del afamado saltadero. Es el inicio

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Homenaje versus tertulia

Por segunda vez he tenido que afrontar la difícil encomienda de escribir del hijo de un gran amigo. Todo resultaría más fácil, si desde la distancia sentimental y sin los recuerdos y el dolor aún a flor de piel, reflexionara sobre este joven intelectual cuya vida y obra se vio trunca recientemente en plena madurez creativa y profesional. Pero este no es el caso. Aunque no fui su amigo de andanzas y correrías bohemias, ni tampoco compartí con él tertulias conmocionales, sí estuvo muy cercano a mí y pude recibir sus buenas vibraciones y el abrazo entrañable siempre que volvía a reciclarse el espíritu en su amada Cumanayagua. Mi amistad era con su padre; ese otro imprescindible de las letras cumanayagüenses, a quien tanto respetamos por su ingenio y sus deseos de que nuestro pueblo tenga un lugar reconocido dentro de la cultura cubana.

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Pablito, el conquistador o la voluntad sobre ruedas (*)


Si me pidieran definir la palabra voluntad, no lo pensaría mucho. Hay hombres que conceptualizan la fuerza del lenguaje. Hay hombres que desafían la vida todos los días con el coraje de un león, sin importarles cuántas frustraciones pudieran abortarles el intento. Hay uno que es la voluntad sobre ruedas, cabalgando como un conquistador por las calles de Cumanayagua. Ese hombre es Pablito; el mismo que a primera vista nos puede inspirar compasión. Él no tiene ni brazos ni piernas, pero no ha sido esto una razón lo suficientemente poderosa como para no ganarle una partida de dominó al fracaso.   Lo vi triunfar en una competencia de baile popular cubano, lanzar una bala pesada a metros de distancia y tocar unas tumbadoras como todo un profesional.
Nació en 1953, sin sus extremidades, paradójicamente en un lugar llamado Nuevo Mundo, muy cerca de otro nombrado El Nicho. Fue el segundo de lo que sería una larga prole de catorce hermanos. Cuando sus padres decidieron mudarse por razones económicas a un lugar mejor, sus abuelos insistieron en quedarse con él. Allí estuvo hasta los siete años sin saber de la existencia del mundo, hasta que visita por primera vez a Cumanayagua. “A mi papá le gustaba la política y mis abuelos veían cierta inestabilidad en eso. Esta fue la razón por la que me quedé con ellos en Nuevo Mundo. Allí no había más familias, por lo que no tenía relaciones con niños de mi edad. Jugaba con los animales, enlazando gallinas, montando a caballo, trepándome en las matas bajitas de guayaba. También jugaba dominó y a la pelota.     Me bañaba en el río y recogía café. Nunca me sobreprotegieron”.

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