Por Clara Lecuona

 

yo te digo.
Ni hoy, ni mañana,
ni aquí o en cualquier sitio.

No lo sabes,
pero siempre he gustado de los trenes,
de sentarme al revés,
no ser orilla, ni arena,
ni paz,
ni manso gozo.

Soy más bien un mar violento,
un tren veloz que va a la inversa
y a cada hora
se marcha para siempre
de tu vida.