Por Lucio Pérez


...Tu pasado tiene un brillo que no para de crecer.


                Carilda O. Labra

Las frases se quiebran en el aire
y la alabanza es un gastado gesto
que pierde claridad en la intemperie.
Un canto celestial se escucha
convertido en anestesia a los oídos,
me juego mis girasoles a los dados
pero la noche los descubre devorando la luz de sus espigas.
No quiero entregar las bridas
mientras en mí habiten los deseos.
La noche es inclemente
pero decido dar vida a los vivos,
los muertos
recibieron el latido justo
cuando se secaron sus orillas.

 

Dentelladas de un sueño

Bendito sean tus susurros
cuando derramas la miel en mi pubis.
Aún no eran las seis,
un beso rodaba por mi cuerpo
mitigando los temores de un orgasmo.
Brutal orgasmo que alimenta hasta el último rincón de mi plegaria.
Solo tú para entrar en una dimensión desconocida
y convertir en fantasía
la asunción gozosa de mi cuerpo.
Ahora soy lluvia,
más allá del rubor
habito en el torrente de palabras que te nombran,
cierro los ojos
y te siento nuevamente en mi sueño nunca abandonado.

 

Habanísima

La Habana duerme en la anestesia de sus balcones,
el silencio es el rito de las calles.
Sus ancestros convertidos en metal y piedra
esconden los rostros
mientras beben la soledad a sorbos.
Qué pasó con tu gloria de reina coronada
la intimidad de los rincones
violados por pregones,
qué fue de tus Quijotes y tus Sanchos de carne y hueso
que encendieron la pupila del viajero.
Trato de enmascarar la tristeza
dando vida a tus muros calados con mi verso.
Hoy te tomo de la mano
e imploro a los ángeles,
que saquen la fiereza acumulada de tus cenizas.