Pasajes inolvidables de mi vida

Por María de los R. González

Terribles rumores  corrían, la preocupación era inevitable, el campo socialista se derrumbaba, la red de tiendas bajo el genérico nombre de La Amistad desaparecía, lugar donde planificábamos nuestras compras por lo asequible  de los productos,

el  país se adentraba  en una crisis económica nacional, aparecía el Período Especial. Las carencias, los altos precios se sentían, junto a ello la no posibilidad de  llegar al trabajo por la situación encarecida del transporte, por lo que tomar el barco desde el muelle de la CEN ,atravesar la bahía  para llegar a nuestra Perla del Sur, era difícil, nos daba en ocasiones las nueve u once de la mañana, el barco sin petróleo, de igual manera las guaguas  que  llegaban a través de la carretera a Pasacaballos, llevar el almuerzo, mi hija pequeña tomada de la mano con cinco años de edad   porque  estudiaba en la escuela primaria Ignacio Agramante, era bien difícil  a  veces tomábamos el barco el cuál se quedaba sin petróleo en medio del mar, íbamos entonces  a la  deriva entre olas, esperando que los barqueros sin condiciones, llenos de grasa, inventaran y echaran a  andar nuevamente  el mismo. Pasábamos por situaciones penosas porque  a pesar de ser respetados, éramos señalados por las repetidas llegadas tardes y el no cumplimiento de la jornada laboral, jornada que debíamos recuperar los sábados.
Una noticia enfrió  mi alma: prestar servicio  para crear la Biblioteca del  Policlínico ubicado en el la Central Electronuclear (CEN) de Cienfuegos y ayudar  a la  satisfacción de  necesidades informativas que tenían los profesionales que prestaban servicio en el área de salud, era la propuesta.  ¡Ay, mi  Biblioteca Roberto García Valdés, donde comencé mi práctica laboral, primer lugar donde viví los años de la juventud e inicie con mucha fuerza algunas hazañas laborales! ¡Ay, mis amigos, mis tacones los que solía sentirlos sonar por la linda Avenida del Prado! Un reto se imponía y  debía ser cumplido. Cuánta incógnita, y desesperación al alejarme de ese lugar al que le había dedicado casi diecisiete años de vida, con mis compañeras de trabajo, donde desplegué diversas funciones: un nuevo escenario se abría para mí y otro sector, con características diferentes.
Llegué a este lugar: un local, cuatro cajas de libros, había que organizar, procesar… ¿Y cómo  satisfacer necesidades informativas cuando también la carencia de bibliografía por los serio  de la crisis económica era una situación compleja? Hay que tener en cuenta además de la ubicación geográfica del enclave de la institución, al encontrarse a 35 kilómetros de la ciudad cabecera, con una grave situación del transporte, nos  remitíamos a otras instituciones  y acercábamos cada literatura o necesidad a través del servicio de préstamo ionterbibliotecario al usuario, fue para nosotros el apoyo del Centro de Información Provincial importante en esta etapa,  también comunicándonos con amistades y personas queridas lográbamos donaciones que permitían el crecimiento de los fondos, era este la principal vía de ingreso de fuentes de información a la biblioteca.
Participar como bibliotecaria en la búsqueda de información, y organizar  sus referencias  bibliografícas, servicios que tributaban a los trabajos de  terminación de tesis de residencia de médicos que se formaban en la especialidad de Medicina General Integral en el  Área de Salud fue dar  cumplimiento y apoyar al  desarrollo del  Programa del Médico y Enfermera de la Familia creado por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz  en el año 1984.
En el año 1992  crean  la plaza de técnico en biblioteca  y debía tomar una  decisión ante la posibilidad de poder quedarme definitivamente en el lugar. La   tristeza y el terrible temor al cambio se apoderaban de mi persona. Clara, quién fungía como administradora, me conocía, me consideraba, me aconsejaba con dolor: y me decía: “María, es lo mejor que puedes hacer; recuerda que tu hija, aún es pequeña,  y tiene serios problemas de salud.”, Es asmática crónica y por eso viajaba a diario con ella por las tantas crisis y la  necesidad de tenerla cerca por las emergencias que aparecían a repetición, pero que dolor sentía al tener que alejarme de la persona  que  tuvo al tanto de mi formación,  educación y valores. Yo,  que a veces escapaba  con mis amigas a comer un bocadito de pavo y refresco en el antiguo restaurante El Pollito en la esquina de la calle San Carlos, y ella, me velaba, me censuraba, pero con sus éticos métodos logró que entendiera el valor que tiene la sinceridad,  la honestidad y lo hermoso y necesario de el  pedir permiso. Al final tomé la decisión de  optar por la plaza y trabajar en el Policlínico. Vivir en la Playa Rancho Club, por mas de treinta años fue algo bien difícil, sin vecinos, solo el acompañamiento de las personas que allí  laboraban, en ocasiones, los pescadores que arribaban al muelle, frente a mi casa, a realizar sus labores. Me  alentaba saber que estaban allí y sin conocerlos  sentir que si los necesitaba podía acudir a ellos,  para mí una tranquilidad. Este lugar alejado de  la institución, con un camino  que a ambos lados solo predominaba el verdor  de arbustos de marabú, era lo único que lo hacía  interesante, y el que día a día  atravesaba  escuchando el  trinar de los pajaritos, deseando ver transitar personas, lo cual era casi imposible: sola,  muchas veces  con mi hijo pequeño en la espalda, las mochilas o jabas de mandados hacían el camino más pesado, que  apenas me   permitían avanzar con agilidad. También en ocasiones el camino envuelto en fango, yo con mis tenis, medias y zapatos de tacón en la mano que cambiaba al llegar a la carretera; estas circunstancias no podían alejarme del uso de mis tacones siempre me he caracterizado por usarlos como parte de mi atuendo o calzado personal al punto de que constituyen parte de mi imagen cotidiana. Por las noches –porque también  laboraba en ese horario –,  el temor al penetrante, misterioso y riesgoso  silencio eran obstáculos que  no amilanaron mi decisión de continuar mis labores en dicha institución.  Desde él, pude también, sentada en  el portal  que daba frente al azulado mar, organizar bibliografías a médicos que necesitaban de mis servicios  para terminar su trabajo final de la especialidad y   a mi casa iban, El haber podido ayudarles constituye para mí un motivo de orgullo y satisfacción, a la vez que he sido testigo de haber visto a los primeros graduados con resultados satisfactorios en la especialidad de Medicina General Integral. 
Convertirme o especializarme como bibliotecaria en el Ministerio de Salud Pública ha sido decisivo para mí por lo que no me detuve y continué superándome académicamente con la integración a cursos, talleres, etc. Ofertados por el Centro de Información de Ciencias Médicas ubicado  en la ciudad de Cienfuegos.
Llegado el proceso de transformación de la biblioteca en el año 2004 como biblioteca de nuevo tipo llegaban nuevos  procesos y servicios de forma digitalizada, el gran “Proyecto de Informatización de la sociedad¨  que priorizaba a la Atención Primaria de Salud y dentro de ello a las bibliotecas médicas en torno al programa de la “Batalla de Ideas”. Era un maravilloso momento para volver a crecer como profesional y emprender un camino más ambicioso.
Se acercaba el momento del cambio, de dar el salto por lo que me incluyo y participo como agente activo en todos los procesos que hoy son los paradigmas en mi carrera porque me fortalecieron como profesional. Estudiar la carrera en Licenciatura en Tecnología de la Salud.  Perfil Gestión de la Información fue otro reto que debía imponerme para poder  ayudar a  los profesionales en el alcance de conocimientos y habilidades dentro de la fuerte Revolución Científico-Informativa y donde aparecían con mucha fuerza las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Esta ardua labor fue para mí un  maravilloso escenario de nutrientes que colmaron mis conocimientos.
Otro momento  importante que puso a prueba mis capacidades fue la  llegada  a la Comunidad e Institución de  los estudiantes  latinoamericanos de Venezuela y Honduras  dentro del Proyecto de la Alternativa Bolivariana para las Américas para formarse como médicos. Tuve el honor de fungir como locutora de  este acontecimiento en el acto de  recibimiento. Esta fue otra de  las    tareas  inolvidables  que hoy puedo testimoniar además, colaboré  junto a ellos en todas sus actividades durante cinco años y contribuí a su formación, hasta que se graduaron. 
En el año 2008 participo en Talleres Nacionales ofertados por el Centro de Información de Cienfuegos, Ciudad de La  Habana y Villa Clara, los que  me permitieron obtener  conocimientos y habilidades para el uso de recursos digitalizados. De esta forma me convierto en líder de la Alfabetización Informacional, ese mismo año  defiendo mi tesis de grado, y obtengo categoría docente. Implementar el programa de Alfabetización Informacional en la institución  con  cursos inscriptos impulsó acciones formativas a los profesionales de la instrucción.
Despertarse en mí la curiosidad por la investigación y adquirir conocimientos, habilidades y capacidades suficientes en este campo del saber y el hacer humanos.
Convertirme en promotora de actividades extensionistas también ha sido importantes, trabajar con niños, adolescentes, adultos mayores, pacientes junto a otros profesionales en general para exaltar los valores ético-artísticos de la cultura cubana y universal con las obras que engrandecen el patrimonio individual y colectivo de la comunidad.
Ser creativa significa para mí aportar por lograr mayor calidad en  las funciones que desempeño. Por eso,   propiciar espacios  que permitan  extender la cultura  de la salud ha sido elemental, es  por ello que en el año dos mil doce  creo la peña Farmacia Literaria, junto a mi  compañero de trabajo de muchos años Víctor Arturo Delgado, escritor reconocido  con lauros provinciales y nacionales. Ella nos ha permitido  promover  la lectura mediante el tratamiento  de diferentes temas. Hoy este  proyecto cobre fuerza en la comunidad.
Cada mes coordinamos esta actividad con diferentes instituciones, también con jóvenes y profesionales, seguidamente me reúno con el escritor y acordamos el tema según el auditorio, invitamos a especialistas para el tema de salud.
Recuerdo una de ellas que me imparto mucho y donde mis ojos se humedecieron, veía también lagrimas de  algunas personas correr por sus mejillas: fue la que hicimos en celebración al cumpleaños de Chávez y Fidel, allí el escritor exalto los valore éticos y morales  de estos dos grandes hombres de la historia, se leyeron poesías que invocaban  sus nombres, creadas por los  trabajadores  y tratábamos como tema de salud   el aporte a la colaboración médica de diferentes profesiones por la institución  en  la  Republica Bolivariana de Venezuela, se proyectaron dos videos y la satisfacción fue  totalmente plena.
El trabajo que hemos desarrollado desde esta biblioteca ubicada en el Policlínico Decente Área VI perteneciente al Consejo Popular Castillo–CEN del municipio de Cienfuegos me ha permitido crecer y trabajar para que los procesos socioculturales sigan siendo los que verdaderamente hagan a una población culta y nutran de valores positivos al ser humano.