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Página de Inicio Pretextos Obra Literaria de Agustín Suárez Castillo La leva de los pobres

La leva de los pobres

Por Andrés García y Agustín Suárez

(Preámbulo)

La historia y la poesía pueden y deben andar juntas.

Waldo Medina

La narración que presentamos ha trascendido de generación en generación de forma testimonial. La creemos por la respetabilidad de nuestros abuelos, padres y tíos, que la repetían incesantemente.

Existen antecedentes en la literatura. El cantar de Mio Cid narra los hechos finales de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (1043-1099), caballero de la corte de Sancho II de Castilla y Alfonso VI de Castilla y León. Recurre en ocasiones a la ficción para resaltar ciertos aspectos del carácter heroico del protagonista: su lealtad al rey, a pesar de que éste lo condena al destierro; su fe en Dios; su piedad; su amor por la familia y por la justicia, su valor en la batalla.

El filólogo español Ramón Menéndez y Pidal realizó la datación del Cid, acaecida alrededor del año 1140. Y resulta creíble, y estimable, aun cuando en los libros de la época no apareciese constancia alguna de su existencia real. De semejante manera, salvando las distancias entre el maestro Menéndez Pidal y nosotros, damos fe de la existencia e historia de nuestro tío abuelo y su familia, que presentamos en esta obra.

Desdichadamente no tenemos aún siquiera el nombre de pila de nuestro tío-abuelo paterno. Lo ha imposibilitado la desaparición en los Archivos Militares Españoles en Cuba de la época, de los datos personales de muchos españoles que combatieron, murieron y sobrevivieron a la guerra, que den fe de la veracidad de esta historia. Pero aún cuando haya sido imposible localizar sus datos, la historia es real y aquí la presentamos. Además, no dudamos que dadas las actuales relaciones entre instituciones culturales de España y Cuba, se encuentre e intercambie en un futuro cercano, documentación histórica valiosa que permita comprobar lo que enunciamos ahora aquí. La vida en su andar puede darnos sorpresas.

Hasta este momento no ha aparecido su nombre en ninguno de los lugares donde lo hemos rastreado. Ni en el Archivo Nacional de Cuba, ni en el Archivo de las Indias Occidentales, Sevilla. España, ni en el Archivo General Militar Guadalajara, ni en el Archivo General Militar de Madrid para Ultramar, y tampoco en el Archivo General Militar de Segovia, ni en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, ni en el Portal de Movimientos Migratorios Iberoamericanos de la Subdirección General de los Archivos Estatales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, ni en la Subdirección General de los Archivos Estatales. Referencias, ni en la Parroquia de San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria, Islas Canarias, lugares todos adonde hemos acudido por correspondencia. Más no importa, el hecho real está aquí, y acaso por lo antes expuesto la vida puede darnos sorpresas y aparezcan evidencias posteriormente.

Sus consanguíneos, cubanos actuales, viven casi todos en Palmira, Cienfuegos, Cuba, y son descendientes directos de sus dos sobrinos, y de su hermano Juan Miguel. Este último, una vez concluida la Guerra Cubano-Hispano-Americana, (1898) vino a Cuba buscándolo, con muchos planes para ambos, y una vez conocido el fatal destino de su hermano, vagó solo por nuestros campos, añorando su terruño, su familia, sus gentes, interrumpido el sueño de iniciar juntos una vida nueva. Ya desesperaba cuando encontró la felicidad en el amor de una guajira cubana. Logró a duras penas asentarse para labrar la tierra, buscando su sustento y quizás poder regresar a su querida Isla Afortunada de Gran Canaria.

Aquel fue un amor intenso y fecundo del que nacieron 13 hijos, más de 25 nietos y otra cantidad de biznietos y tataranietos que actualmente viven orgullosos de sus ancestros, de aquel sencillo canario que un día cruzó los mares con una noble tarea familiar, hallar a su hermano, labrarse un destino nuevo y algún día regresar. El sino cambió su vida.

Aquel “quinto” fue el soldado Suárez de León, que aquí llamaremos Manolo, en homenaje de recordación a nuestro primo-hermano fallecido en Nicaragua en el año 1987. Aquel había nacido alrededor del año 1879 en San Bartolomé de Tirajana, Gran Canaria, y a sus 16 años reclutado a la fuerza, sin poder liberarse económicamente de su cruel destino. Esta es su historia real.

Queremos contarla porque pensamos que pertenece a los pueblos de España y Cuba. También a muchos otros que odian la guerra. Escucharemos el relato en la voz del sufrido hermano de Manolo, Juan Miguel al que llamamos Juancho. Este tiene la palabra para relatarnos esta historia.

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