Por qué

Por Renato Leyva


Primero de Julio de 1987: se fue de mi lado mi amigo verdadero, el mejor confidente, el padre ideal que de alguna manera me hizo creer y pensar que los buenos espíritus y el Dios Celestial  siempre te van a acompañar.
Sin embargo hoy, Dios nuestro junto con tus ángeles a donde te has ido que, a mi, a un lado  me has dejado rezando en tu pedestal.
En ti durante 58 años he pensado para que perdones mis pecados, y me des lo poco que te pido, quizás cumpliendo algunas promesas o encendiendo algunas velitas de más.
Si aún así por ser yo tan profano, haces sufrir a otros  que te aman tanto y que son tan inmaculados, como María, tu madre que de la cruz te quiso desclavar.
Hoy en la Embajada por no escuchar mis ruegos, a todos nos has hecho llorar.
¿Por qué, Dios mío, si tu eres nuestro Padre Celestial?, ten compasión de nosotros y no nos dejes de amar.
Que no lloremos más, que Yani y los niños con su padre y abuelo puedan estar, has esto posible para que yo te vuelva a amar.