La maja desnuda

Por Nélida Puerto

Tu desnudez fue el motivo
que un poeta te vistiera
con una imagen primera
sobre tu rostro cautivo.
Rugió el lienzo ante el esquivo
pincel que Goya esgrimía,
el bolígrafo rugía
por lo que había creado
y en el Museo del Prado
la vistió de poesía.

Sus ojos son el laúd
que reclina el movimiento,
pincel que guardó el momento
entre un cofre de quietud,
el pubis fue el ataúd
donde el poeta se esconde
y Francisco le responde
en alto el pincel bendito
al descubrir que el "maldito"
con poesía lo des-conde.

Lápiz y pincel se han ido:
uno pinto el desconcierto,
el otro guardó el concierto
de la mujer en su nido.
El lienzo puede ser ruido
y el pentagrama lo viste,
pues esconder lo que existe
es dar a luz a la intriga,
buscar gozo en la fatiga
reír cuando estés más triste.

Con este trabajo la autora obtuvo Mención en el Concurso Nacional de Décima Escrita “Luis Gómez, 2017 (N. del E.).