Get Adobe Flash player
Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Pepe Sánchez Nocturno y soneto

Nocturno y soneto

Por Pepe Sánchez

El sonoro jardín duerme tranquilo,
hay paz en los senderos del abismo,
nada ha querido irse de sí mismo:
Hoy el verso a la noche pide asilo.

De tan hondo no hay lengua ni audaz filo.
El invierno es del alma: ningún sismo
a despertar se atreve su mutismo;
ya vicio, sol. Alarde del estilo.

Cuando de seducir su voz se trata
nada del terco lecho lo arrebata.
Y no hay mortal intento en que devanes

esa paz angustiosa, mal ganada;
si el jardín al abismo no hundes, nada
podrás, para que al fin el verso ganes.


Yo y el poema

Las cosas toman la forma de sus dueños
este lápiz se parece a mi voz
solidaria en su libre albedrío
gastándose en cada metáfora

Creo haber estado escribiendo
el mismo poema desde siempre
la misma verdad sucesiva

Las manos y las palabras del poema
son gemelas en sus discordias
Unas levantan paredes
que mañana serán la casa
Con las otras sigo manchando papeles
por los que algún día seré juzgado

Para entonces
solo el Poema podrá salvarme


Arte poética

Confieso haber roto la luz para esconderme
en su parto de signos que busco y evado
cualquier vez que el día se me derrumbaba dentro
quizá el Himalaya será siempre mucho nunca
pero uno también necesita de piratas en el alma
tener otros guardianes con quienes compartir el trigal
mi voz ha frutecido desesperadamente
a ambos lados de la muerte
todo no puede ser un abismo siempre
espero luces al final de esta calle amada
la vida con su alema me protege
he caminado su pardo espejo desconociéndolo
limpiamente como la lluvia más triste del otoño
está bien en casa la sopa de los domingos
aunque el corazón se animara a aceptarlos
mis frutos maduraron a escasos dedos del tintero
no más útiles para que la piel sea respirable
parezca esa rama que alcanzan los niños al despertar


Mirando a mi padre en su sillón de decirnos

Mi padre está enfermo de vejez
como si lentísima muerte
y el tiempo fuera un dado por lanzar
arrugas que amordazan su frente
contra mi beso

Tristemente está enfermo hasta la tristeza
o soy yo que lo miro patriarca
y en su vejez tanta vida

su campo ya no es el bosque
árboles que truncasen los días fieles

La vejez no se muere se vive
calladamente
Y yo pienso qué triste mi padre

Enfermo está mi padre y yo lo arribo
con tanta fe de tenerlo así de joven
que alcanza apenas para decirnos ¡mis hijos!
ausentada barba que ya la madre
como de Dios no quiere encanecida

Mi padre está mortalmente enfermo
y pareciera yo su hijo
dándole de canas como yo te miro
y le convenzo cada arruga
cada doblez o bronquio consabido
en que no puedo su paternal susto

Y está mi madre emulando de mujer
en la lentitud del sillón que nos dice


Cuando un hombre descubre que es mortal

No leas estas palabras,
no bebas su agrio cantar:
es un vino del lagar
maldito que a solas labras.
No muevas la lumbre, no abras
el ansia, la sed rotunda
que alzan como furibunda
huella en los sueños del hombre.
Que tu mesa no las nombre
ni su crujir en ti se hunda.

Deja que tus dedos hoy
besen la canción del día;
no escuches esta sombría
memoria del ser que soy,
sin saber ni a dónde voy.
Mejor parte los ciruelos
de tu voz, sus claros vuelos,
en un trino más propicio;
busca el sol en otro quicio,
otra puerta a tus desvelos.

Estas palabras sencillas
como la misión del viento,
que nada saben del lento
precipicio de las sillas,
buscan siempre otras orillas.
Otro mar, otro misterio;
nuestra Luz, aquel salterio
del alma que más amamos,
un sentir donde olvidamos
nuestro postrer cautiverio.

No leas esta pedrada
manuscrita y silenciosa
donde el poeta reposa,
estas notas a la nada.
No saltes la barricada
de la sangre y el trigal
triste de mi voz raigal.
Mira que apenas escucho
el mismo augurio, que es mucho
el vivir, y soy mortal.


Otra vez

¿En mí qué buscas? Vengo del invierno,
del musgo de la sangre y las rotundas
piedras del sacrificio. No hay segundas
nupcias con la verdad ni con lo eterno.

No busques lo que soy, sino esa fiesta
civil de frutos tercos y prohibidos,
de palabras sedientas y cohibidos
mares que una pasión audaz orquesta.

¿En ti qué dejo? Soy la sal de tus
sueños, la medianoche de tu ausencia:
Isla sin descubrir y sin herencia.

Sobre todas las cosas, busco luz.
Y aunque no tenga puertos cotidianos,
dejo en ti el mito alado de mis manos.


Mientras tanto

El día está mirando cómo invento
mi rostro de la nada y el cristal
sucio del tiempo, cuando es más fatal
quedarse que salir en mal momento.

Nos llaman a inventar el reglamento,
la luz de convivir menos mortal;
pero vamos perdiendo lo vital
del árbol nuestro, casa y fundamento.

Dejar atrás la ronda que padeces
tiene un rumor de cartas oportunas,
un portal casi ausente, donde a veces

canta el ayer que sigue componiendo
la elegía de tus mejores lunas.
Y mientras tanto, uno va viviendo.


Los trucos del tiempo

Un éxtasis, la gracia y el molino,
saber el truco que el cristal falsea,
el tiempo donde la aridez solfea,
en las mil y una noches tu camino.

Un albur y el monólogo del vino,
las jornadas que la épica moldea,
algo que afirmas aunque nunca sea,
los sueños circulares y un destino.

La tarde de mirar lo vanidoso
en arquetipos de un rigor mañoso,
la saga que uno frente al mar envidia.

El consabido naipe y su desidia,
lo que el azar reserva para la hora
en que el dolor es luz que canta y llora.


Acto de fe

La luz de lento cielo en nuestro día
sentados sobre un beso y el asombro;
que sea lícito el temblor que nombro
cuando llegas puntual y está vacía

la razón y sus patios interiores;
cuando me salvas del camino aquel,
de no saber quién soy, de mi papel
secundario en la sal de tus olores.

El credo que me brindas en porfía,
un despertar sin gloria y sin escombro;
saber que siempre escondes poesía,

la canción más antigua, y el camino
de cruzar la ternura: Sobre mi hombro
y tus manos, llevar igual destino.


En la hora más serena de su noche*

En la hora más serena de su noche,
respira su primer endecasílabo,
el joven bardo, quiere un polisílabo
de extrañeza y candores en derroche.

En la hostería del abecedario
se sienta con villanos y funámbulos
de míticos decires, de noctámbulos
viajes a la utopía sin salario.

Él mide el verso con tenaz fulgor,
se bebe los acentos en la euforia
de escucharse a sí mismo, como noria.

Él ya cree saberse todo el juego,
no sospecha que más allá del fuego
de sus tercetos, canta el Ruiseñor.


* Rainer María Rilke, de Cartas a un joven poeta.


Tristezas*
(trova)

Viejo amor
registra mi cuerpo esta noche
con un suave rumor de alga sedienta
algún pozo de Jacob hallarás

No te detengan tristezas de mi voz
trae el azul del mar con sus soledades
naufragios vientos y sal para mí
no vaya a tocarte el quejido del madero
ni el deshielo que alucina al corazón
sean míos todos los abismos esta noche

Viejo amor
ándame desnudamente como te sé
haz del tiempo una mascota íntima
como si solo tú y yo lo habitáramos

Esta noche ven sin armadura
registra mi cuerpo arenal azotado
sin temer marejadas ni súbitas tempestades
prosigue hacia su profundidad acuosa
ninguna aridez detenga tus manos
que algún pozo de Jacob hallarás


* Título de una canción de Pepe Sánchez, padre de la trova cubana.


El viejo y el mar

Regresar sin algo para el frío de la casa
aun de contrabando a mar de riesgos
algo como la espada del vencedor
quitarse los pies pesadamente
ponerse esos ojos de tu hijo en las manos embravecidas
su piel sin los crucifijos del hombre
mirar de frente al viento sur
no es solo el trozo de pan desarraigado
no el montón de sal que comercia en tu sendero
no algo que quepa en los bolsillos

un corazón no carga solo espacio para la sed
cordajes o humo más bien un poco de lumbre
que avive los secos días de julio
la luna nueva el barco mi regreso
sin algo como un puñado de tesoros enceguecidos
algo que no haya prometido al partir
quizá la noche hundida en la desesperanza
esperando sus gaviotas entre mar y cielo esperando
el abrazo de fuego y desnudez esperando
todo tu césped esperando y tú
no el pez que vomita monedas de oro
turbios pedidos que mi mano no ensartaría
no la vela inflamada sino el remo astillado
no mi pulmón cocido y hambriento
quizá la bondad del hogar el silencio de julio
que nos habla con la voz de todos los naufragios
tu propio camino con mil senderos de sal
quizá un trozo de verano para el frío del corazón
el olor a heno en mitad de la extrañeza
la sed de arroparnos en el furor de las tormentas
hacer de la arena un convivio cauteloso y capaz
donde guardar los restos despedazados del mar
y las gaviotas son moscas ensuciando la siesta
y bohemio el cielo que cubre tu desesperanza
sin alas ni tesoros enceguecidos
sin un nada fatigoso en los ojos de regresar
con algo así como la espada del vencedor


Telémaco

Por qué la sangre sigue cincelada
fluye del vientre de mi madre y sigue
la raíz del árbol quebró el muro
y sigue por qué sigue y no respeta
este espacio efímero que me dejaran
sigue caballo feroz que rumia los ocasos
yo cabalgo una tristeza irrepetible
llanura mortal al acecho de todos mis sudores
corro sudo corro corro sudo y canto
por qué hay noches partidos gaviotas
relaciones del tiempo no vivido tantas huelgas
y el viento ruge en la quietud del poema

Mi hijo me sigue por qué sangre afuera
asalta posiciones que yo creía defender
espera mis maltrechos avíos cansados ya
al pie del brocal la zanja que nos distancia
pero me espera sentado sobre septiembre
trocando mi asombro y me espera por qué
si las sirenas polifemo el vino las tormentas
millares de enemigos se juegan mi naufragio

El corazón cambia de miocardio mis urgencias
y sigue la sangre cincelada
viajando al vientre de la noche


Formulario de Acceso


Síguenos en...




¿Quién está en línea?

Tenemos 57 invitados conectado(s)

Contador de visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy126
mod_vvisit_counterAyer544
mod_vvisit_counterEsta semana2975
mod_vvisit_counterEste mes10933
mod_vvisit_counterHasta la fecha836604

  • AlasCUBA
  • Revista la Alcazaba
  • Azurina
  • Cinosargo
  • Cuba Literaria
  • Cubarte
  • EcuRed
  • El Caimán Barbudo
  • Haciendo Almas
  • Il Convivio
  • La Jiribilla
  • Lettres de Cuba
  • Museo Nacional de Bellas Artes
  • Palabras Diversas
  • Poetas del Mundo
  • Red Mundial de Escritores en Español
  • Revista de Cine cubano
  • Unión de Escritores y Artistas de Cuba
  • Teatro de los Elementos
  • Revista Digital Guaitiní, Miami