En el monte y el silencio

Por Claudia Teresita Cabrera

Añoro
sus cascos en las cuestas
y la sagacidad de su tropel
en los días enormes,
en los días pequeños.
Era entereza el longevo amigo.

Ahora
es cayado bajo la sombra del sol
y el calor de la tormenta.
en las noches ya borradas.
Y esa, autora de su último minuto,
cuenta faenas de ida y vuelta
en mi sangre.

Rezo poemas sobre su cruz:
mi pensamiento se colma de flores.
Sobre los montes, alza el alba
la melodía de los pinos
y trae la transparencia
de todo cuanto él me dice.