Secuelas

Por Nicolás Águila

En la mirilla un amago
al borde de la malicia,
más reflejo que pericia:
apenas impulso vago.
En el suelo yace el mago
del sofoco y el frago,
un prestidigitador
entre el rebumbio y la calma.
Vida, corazón y alma.
Bolero con desamor.