3 de Mayo

Por Nicolás Águila

El criminal siempre regresa al lugar del crimen. Y el cumanayagüense ausente recala por la esquina del Liceo para reunirse con los viejos amigos y ver la banda pasar por el Prado en la procesión del 3 de Mayo. No hay escapatoria. Si no vuelves con tu tango a cuestas y la frente marchita, haces tu viaje imaginario por los caminos de la nostalgia. No vaya a ser que uno se pierda el baile de por la noche, o la matiné de por la tarde
Ya nos lo advirtió el Poeta: nuestras vidas son dos ríos. Son el Hanabanilla y el Arimao, que dan a la Calle Real. Que es el fluir. Que es la ancha pista del estrecho Paseo del Prado; la recta circular del ir y venir, del ser y el estar, del sufrir y el querer.
Allí se pasearon los deseos, los temores, las promesas, las angustias y las esperanzas; se anudaron amistades, se intercambiaron miradas, se ocultaron sonrojos, se enlazaron corazones, se desnudaron pudores, se desbocaron pasiones y se me gastaron las suelas de los zapatos.