Confesión al borde

Por Nicolás Tomás Águila

Todavía el entonces
el sueño distendido
las abejas
el néctar del necátor

mala suerte viernes bacalao
a las dos de la tarde
agua mineral e isotónica
fricciones de sebo de carnero
salfumán con lejía
el todo por la parte
la nada por un poco que ya es algo
y hasta luego
no te lo hubiera dicho jamás en el estribo
pero llegó la hora del recuento
y la confesión al borde
relevo de pruebas contrastadas
el estrépito justo de la madera escueta.


Miau

Al doblar la esquina la noche se encarama
el viento se desdobla
se enternece el reloj 
un capricho a la carta con luces de mercurio
redes direccionales
historia capicúa viruela a la vejez
ay
y se engrifa el gato con ínfulas de tigre
el felino capcioso que vuelve a las andadas
y emite su maullido
ay
y se le quiebra en falsete su último miau miau.