Conversan pelota y fútbol

Por Clara Veitía

PELOTA: 

–Fútbol, quiero saludarte,
y quiero llamarte hermano,
porque en el pueblo cubano
has conseguido enraizarte; y quiero felicitarte,
porque es verdad que eres bueno.
Pero no vengas, de ajeno,
a quererme desplazar:
tu lugar, es tu lugar;
mi terreno, es mi terreno.


FÚTBOL: 

–¡Yo soy el emperador
de los deportes del mundo;
soy fanatismo rotundo:
soy locura, soy furor.
Soy el Rey, soy el mejor,
el mundo entero me aclama;
¡soy el fútbol!, soy la llama
que arde en hombres y mujeres…
¿Y tú, qué deporte eres,
que ni sé cómo te llamas?


PELOTA: 

–Yo nací en cualquier potrero;
soy hija de algún guajiro
y a la muchedumbre inspiro,
pues soy mito verdadero.
No llevo corona; pero,
soy fuego, y eso se nota, 
porque todo el pueblo explota
de  pasión en donde estoy;
me llaman béisbol, mas, soy,
simplemente: La Pelota.


FÚTBOL:

– Pero ha decaído aquí,
en tu Cuba, tu virtud,
porque entre la juventud,
hoy me prefieren a mí.


PELOTA: 

–No te confundas así,
no te equivoques, mi hermano,
que aunque hoy el joven cubano
sabe apreciar tu partido,
ese, al nacer, ha nacido,
ya con el bate en la mano.

Y no intento comparar,
pues los dos somos deporte,
y quiero que lo que importe,
sea jugar, disfrutar.
Mas…, ¡no olvides!: mi lugar,
ese, está en el corazón
de la cubana afición,
crecida bajo estos soles,
que mientras grita tus goles,
lleva en la sangre, un jonrón.