Cruz o espada

Por Antonio Fernández

Nada tenho
Nada me pode ser tirado.

Leminski

En mis manos
le creo alas a la canción.

Cuelgo una cruz e inconsciente
acepto mi petición escuchando plegarias.
¿Qué osamenta ser otro istmo
Con la espada apuñalando sueños?
Porque devoro mi suerte
cada temor irrevocable en el polvo de estos años.
Cruzo mi puerta, pregunto:
¿Dónde acecho lo más mínimo
circundante y atrevido grito?
Como si fuese el único camino consumido
la triste canción decide cruz o espada.