Get Adobe Flash player
Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Orlando V. Pérez Cabrera

Mi sueño de una isla

tiene un fulgor de adolescencia
entre las redes de una canción que se encalla en arrecifes, chiflando el viento,
largo lamento o furor desmesurado…
navega entre las olas,
salta a un trozo de tierra asediado por el mar,
mar que a veces arremete con cuernos multiformes por todo el cerco de la orilla
o como perro fiel lame el cinto de las playas:
tierra nómada, rudos nautas antes incluso de que Jaime I levantara el estandarte,
y los molinos emprendieron el camino para la fiesta de las mieses,
–trigo, pan bendito en la boca surcada de destinos–,
y los constructores levantaron los hogares piedra a piedra,
y las redes atraparon los pescados como bendecidas por Mesías.

Leer más...

ADVERTENCIA

Climb in the back with your head in the cloud
JOHN LENNON

No te sientes junto a él
a izar el velamen de tus penas,
llorar tus lástimas,
endosarle tus fracasos,
infundirle tus cervales miedos.
No pretendas
adueñarte nuevamente de sus gafas
como último amuleto.
Mucho menos exprimir
su pulmón resucitado.
Mírale de cerca,
fijo a los ojos,
y notarás qué sensación de lejanía;
o de lejos
tal vez,
y chocarás con el cercano aliento.
Son
palabras que gritan,
aman,
se rebelan.


Orlando Víctor Pérez Cabrera

Décimas a la madre

La protectora del mundo
donde escribimos “confianza”,
“amor eterno”, “esperanza”
“el sentido más profundo
de la vida.” El gemebundo
vástago encuentra consuelo
en su regazo. Y el cielo
abre puertas mañaneras
de un domingo en las riberas
para cuidar su desvelo.
¡Qué domingo siempre habrá
cada segundo de Mayo!
¡Qué fragua atrapando el rayo
en los hijos nacerá!
Donde el alma suya está,
nace de un soplo el calor
y se construye una flor
de ternura con su beso.
Por eso, madre, por eso
sin ti es pequeño el amor.


Orlando V. Pérez

APRENDIENDO

a escupir, a maldecir
sobre el vino que me bebo cada día cuando exprimo la madera.
También,
que la ternura tiene un dedo en el puñal,
que de todos los miedos la cobardía es el peor,
que me niego a idolatrar los viejos dioses de mis padres.


Ardiendo hulla en la nube que me enciende.
Yendo al mar, donde flota un cuerpo putrefacto,
robando los relojes del Juicio Final,
entretejiendo una melodía al buen Chaikovski.


Cocinando un hueso de mamut en la otra cara.


Y escribo versos en el aire,
salto muros,
alaridos
hasta el país de sombras esquimales.


Una obsesión
el tigre se alimenta en los jardines,
manos que arriban y se van,
voces en el centro de la nada.


Como para gritar:


Cielo perfecto, patria de la garra,
espumosa semilla de las ranas más jóvenes,


cielo perfecto que vislumbro ya,
patria de garra en que sucumbo y resucito,
espumosa semilla
como los días de la infancia.
No me tiemblan las manos en el acto
del amor,
Roque sonríe a la vuelta de la página.


(*) Estos poemas obtuvieron tercer premio en el Concurso Territorial “Zenón Rodríguez” (2005).

 

Orlando Víctor Pérez Cabrera

SEGUNDA INVOCACIÓN (*)

no cebes tus ayunos en mis trigos de luz...
César Vallejo

Saca tu pico ya, como aquel bardo
pidió en sus versos
a la mantis
pegada a las raíces;
no te alimentes
de carroñas que se estrellan en el fondo.
No succiones alimentos rasos:
caerán los siglos aunque martillen los relojes
y dispersen su metralla aprisionada.
Caerán hacia arriba tal vez,
o siempre
que terminen la lluvia y los cristales.
Aves de los sueños
caerán con un agujero negro entre las alas.
Saca tu pico ya, deja que la angustia
la tierra infértil labre en luna nueva.
Bajo las vísceras hay ríos turbulentos,
tifones que amontonan en sus aspas
el jugo de un augurio
para que el búho chille en cada picotazo
bajo el árbol
donde reposa el dolmen milenario.

 

Orlando Víctor Pérez Cabrera

Ser o so ser: he ahí el dilema

Signado por el insondable dilema hamletiano del título, doy curso a estas meditaciones; pues de veras que la nave universal en la que viajamos como pasajeros del sur se encuentra ante una disyuntiva que implica sobrevivir o perecer: no caben medias tintas.
Para intentar un acercamiento al tema que nos ocupa, habrá que partir del concepto de cultura. La cultura es resultado más o menos mediato (supraestructural) de la actividad productiva consciente del hombre. Es la expresión más acabada de su espiritualidad, cabe decir, de su identidad; pero es a la vez reflejo de su empeño por signar las entelequias que lo sostienen. Algún tipo de expresión cultural ha acompañado siempre al homo sapiens desde su misma aparición sobre la faz de la tierra. De manera que entendida así, la cultura, más que un lujo o regodeo distractivo, se convierte en una necesidad vital para la subsistencia humana.
Hay quienes identifican la cultura sólo con los modos de expresión artística, y eso es un error. Aunque éstos son el producto más acabado de aquélla, el proceso cultural, a la vez que los envuelve, los sitúa en un contexto histórico-social donde los puede convertir en mercancía, en valor de uso y a veces de cambio­; por otro lado, la cultura envuelve a otras categorías colindantes que van más allá  del arte,  y eso complejiza aún más la situación y hace escabroso un encasillamiento o conceptualización a priori del fenómeno cultural.

Leer más...

Formulario de Acceso


Síguenos en...




¿Quién está en línea?

Tenemos 21 invitados conectado(s)

Contador de visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy283
mod_vvisit_counterAyer440
mod_vvisit_counterEsta semana1488
mod_vvisit_counterEste mes6685
mod_vvisit_counterHasta la fecha855827

  • AlasCUBA
  • Revista la Alcazaba
  • Azurina
  • Cinosargo
  • Cuba Literaria
  • Cubarte
  • EcuRed
  • El Caimán Barbudo
  • Haciendo Almas
  • Il Convivio
  • La Jiribilla
  • Lettres de Cuba
  • Museo Nacional de Bellas Artes
  • Palabras Diversas
  • Poetas del Mundo
  • Red Mundial de Escritores en Español
  • Revista de Cine cubano
  • Unión de Escritores y Artistas de Cuba
  • Teatro de los Elementos
  • Revista Digital Guaitiní, Miami