Get Adobe Flash player
Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Orlando V. Pérez Cabrera En un punto convergente y lejano

En un punto convergente y lejano

Por Orlando V. Pérez

El agudo ojo izquierdo le iluminaba la senda derecha del Prado, en busca de la figura presentida. Una y otra vez, se le dibujaba aquel rostro como acercándosele por la estrecha calle.

Días atrás se había abierto una puerta, por la que se asomaba un espectro —clonación de la figura presentida— que comenzó a oscilar en el aire leve. Enmarcada en la puerta había otra por la que se vislumbraba una imagen del espectro. A la vez, esa puerta se abría a otra puerta, y esa a otra y otra más, y así sucesivamente hasta que los ojos se le perdían, siempre con la misma característica: por cada una de ellas se percibía una reduplicación del espectro, ondulando también, hasta lo inconmensurable. Y cada vez que se acercaba a él a fin de palparlo, todo el visionaje estallaba como un globo herido por una punta filosa.

Logró entonces colarse por una puerta lateral que accedía a un estrecho pasillo, a cuyo fondo aparecía el espectro; pero al intentar atraparlo, este se esfumaba como por arte de magia por otra puerta que de pronto se abría.

Poco antes, el espectro le brotó de manera repentina, rodando por las rugosas paredes de una casa envejecida y solitaria; antaño muy alegre, nutrida de vitalidad, en que el padre, en su dormitorio, acostumbraba a levantar un libro sobre la cabeza semihundida en un cómodo almohadón de plumas. “Hay recuerdos que no podrán nunca perderse en el laberinto del olvido”, pensó, como el de aquella tarde:

—Papá, mira, para que me leas este cuento de misterio.

Y su fulminante respuesta:

—A ver, ¿ya está publicado?

—No, soy muy joven todavía… —apenado respondió.

—Entonces no, no te leo nada hasta que no estés en letra de imprenta como la de este libro—y continuó imperturbable leyendo Los crímenes de la calle Morgue.

Las Parcas estaban apresuradas en concederle el viaje al padre, y se lo llevaron muy temprano, antes de que estallara el alba del primer libro publicado por el hijo.

La calle se alargaba y estrechaba cada vez más. El ojo derecho captó un punto de convergencia, como el de dos líneas paralelas que semejan cortarse en la lejanía del espacio. Y era el ruido atronador de los autos hasta desaparecer en ese punto, mientras se achicaban vertiginosamente. Era el estrépito de todos los vehículos rodantes y el cruce de la gente por el Prado como trozos de maderos navegando sobre la superficie de un río desbordado. Y el ojo vigilante presto a captar y a revelar la anhelada aparición de la figura presentida.

La madre era accesible y comunicativa. Simpática, dicharachera, a veces colérica, siempre expresiva…; extremadamente delgada, con un mechón de cabello castaño claro anclado en el entrecejo, en ocasiones fruncido.

—Mira, hijo, por mí no lo hagas.

—Pero es que no quiero dejarte solita con ese loco de papá.

Y reiteraba:

—Por mí no lo hagas, yo sé bandearme bien en cualquier circunstancia. Y tú necesitas salir de este ambiente pueblerino para abrirte paso…

Ante los intentos del hijo por disuadirla, era lapidaria la reacción de ella:

—Que no se hable más de esto: no quiero ser para ti un obstáculo.

Eran escaleras oscuras, de peldaños resbaladizos, sumido todo en una oscuridad escalofriante y húmeda. Pero descendía, descendía, descendía… sin importarle los riesgos. De pronto, comenzaron a escucharse voces cuya intelección se hacía sobrecogedora y confusa. Mas, continuaba descendiendo casi a tientas. Hubo un momento en que intentó extraer una linterna del bolsillo trasero, pero el mango de esta había adquirido una constitución gelatinosa, lo cual lo obligó a soltar aquel objeto que se le hacía repelente y que se encendió a medida que descendía por el vacío voraginoso, mientras se le desprendía algo así como el quejido propio de una criatura viviente. Y un susurro al oído: “No lo busques más fuera de ti, fue…ra de ti…, fue…ra de ti…”

De nuevo, la conciencia de estar en el Prado, y los autos absorbidos por el punto convergente, y la gente que cruzaba como troncones. Trataba de despertar el móvil y los dedos le corrían torpes sobre el display, convertidos en grumosa gelatina. Desde ese mismo cel apagado comenzó a brotar una bronca voz: “Cerca estoy, no temas. Todas las angustias se terminarán muy pronto. ¡Muy cerca de ti estoy!”

Y la calle convertida en una lámina movediza. La gente que transitaba por el Prado se precipitaba, una tras otra, sin percatarse del peligro, por una zanja abierta de repente.

Se levantó del banco como impulsado por una fuerza descomunal. A empujones lo fueron llevando hasta el borde de la grieta, y dentro de ella se precipitó. Era un abismo insondable, de cuyo fondo emergía una grita infernal. En todo el cuerpo comenzó a palpar el efecto de la caída, el sentirse presa de un etéreo vacío aglutinante y el ansia de que le nacieran alas. Comenzó a flotar de pronto, y a medida que aprendía el arte del vuelo, se iba produciendo el ascenso hacia el boquete de entrada.

La llegada de la figura presentida ocurrió de manera subrepticia, esta vez mutada en ser humano: “Vuelve a la luz y sal de una vez y por todas de este sueño”. No había dudas: era su rostro, casi angelical y ceñudo; casi sonriente y serio, con la melena oscura coronándole el bien formado cráneo, y los labios delineados a lo Rubens: pulposos, rojizos, y la piel impecablemente blanca. “Tenía tantos deseos de encontrarte, de abrazarte…” Y cuando intentó hacerlo, la aparición se fue esfumando de entre sus ansiosas manos.

Abrió una puerta de fondo, y por fin logró salir de aquel sueño…

Ahora, sentado en un banco, obstinadamente devoraba con el agudo ojo derecho la senda izquierda del Prado, en busca de la figura presentida. La calle convergía en un punto lejano, donde se hundían veloces los autos…

 


 

Formulario de Acceso


Síguenos en...




¿Quién está en línea?

Tenemos 86 invitados conectado(s)

Contador de visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy1076
mod_vvisit_counterAyer1229
mod_vvisit_counterEsta semana2305
mod_vvisit_counterEste mes19671
mod_vvisit_counterHasta la fecha1085058

  • AlasCUBA
  • Revista la Alcazaba
  • Azurina
  • Cinosargo
  • Cuba Literaria
  • Cubarte
  • EcuRed
  • El Caimán Barbudo
  • Haciendo Almas
  • Il Convivio
  • La Jiribilla
  • Lettres de Cuba
  • Museo Nacional de Bellas Artes
  • Palabras Diversas
  • Poetas del Mundo
  • Red Mundial de Escritores en Español
  • Revista de Cine cubano
  • Unión de Escritores y Artistas de Cuba
  • Teatro de los Elementos
  • Revista Digital Guaitiní, Miami