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Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Orlando V. Pérez Cabrera A propósito de Memorial de posguerra

A propósito de Memorial de posguerra

Por Orlando V. Pérez

Me place hacer la presentación del poemario Memorial de posguerra (Editorial Letras Cubanas, 2017), de Pepe Sánchez, en la tarde de hoy en esta peña, bautizada con uno de los títulos de Marcial Gala: Dios y los locos, en el contexto de la edición de la Feria Internacional del Libro en Cienfuegos, 2018.
Pepe Sánchez (poeta, narrador, ensayista…) es el nombre literario de José Sánchez Hernández (Cumanayagua, 1956), y debe dicho bautizo a la ocurrencia de Bladimir Zamora años ha, en un encuentro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Santiago de Cuba, cuando le sentenció: “A partir de ahora tú serás el segundo Pepe Sánchez de la cultura cubana”, en franca alusión al padre de la trova. 
Asombra y admira cómo Pepe ha ido enhebrando, libro tras libro, una sólida obra, sobre todo lírica (cultiva tanto el versolibrismo como el que somete a la cárcel de la métrica), sin abandonar su terruño, enclavado en las estribaciones del Escambray o Guamuhaya Cienfueguero. La circunstancia de haber realizado varios viajes por distintas naciones del Continente Americano, le ha proporcionado expandir dicha obra, universalizarla, por decirlo de algún modo, con la publicación libros en México, en Chile, en Venezuela, en Colombia, en los EE.UU., etc. Pero aclarémoslo: ello viene a confirmar la calidad intrínseca inherente a la obra de este autor.
Entre sus textos publicados, cabe mencionar: Los dados del viento (1991), Sueños del tiempo (1996), Paradoja del hombre en la ciudad (2004), Caballos sobre el césped (2004), Piratas en el alma (2010), a cuya lista se suma, por consiguiente, el que estamos ahora presentando. (El grueso de su obra, aún inédita, sobrepasa los 20 títulos.) De igual modo, algunos de los más importantes premios que ha obtenido son: Premio Mundial a la Excelencia Literaria, otorgado por La Unión Hispanomundial de Escritores (UHE), en el Congreso Mundial “Enrique Laguerre”, Mayagüez, Puerto Rico, 2015; Mención Especial en el III Certamen  Internacional de relato corto (España) y Segundo Lugar en el Premio Mundial de Literatura “Andrés Bello” (Venezuela), ambos en 2009; Premio Internacional de Poesía en el II Concurso Hispanic Culture Review, George Mason University, Virginia, Estados Unidos, 2017; Primer Lugar en el Género de Cuento Corto, en el 1er. Premio Literario Internacional de Cuento “Letras de Iberoamérica”, México DF, julio de 2017. Su obra ha sido traducida al holandés, al italiano, al francés, al inglés, al rumano y al bengalí. Textos suyos aparecen en diversas publicaciones digitales nacionales y extranjeras.
Esta trayectoria marca el proceso ascendente del autor, el pulimento que ha hecho y hace de sus herramientas literarias, la consecución de una voluntad de estilo, desde la prístina anunciación, hasta el presente.
Pepe Sánchez es un escritor que ha logrado la difícil adquisición del oficio escritural. No hay día de su existencia que no se ponga a escribir, a pulir, a perfeccionar; no significa eso que no tenga raptos de inspiración. Nadie mejor que yo puede dar fe de dicho aserto, pues he transitado con él, desde la prima juventud, por infatigables jornadas de la bohemia, por la sistematicidad de talleres y peñas: de pronto, en medio de la juerga, o del concierto, o del evento, me ha pedido, como necesidad basal, lápiz y papel para volcar sobre la superficie en blanco, con grafía casi ininteligible, lo que le han susurrado las musas al oído, o le han grabado en el centro del corazón. Siempre anda con los bolsillos llenos de papelitos colmados de versos, de citas, de proyectos. Pero esa materia primigenia, él la somete a un paciente trabajo cotidiano de corrección, puliendo aquí, limando allá, constatando datos acerca de citas, de frases y alusiones intertextuales; consultando la eufonía o pertinencia semántica de versos con este mortal que ahora les está perorando; hasta la saciedad, hasta el cansancio, burlándose así de la máxima de Juan Ramón Jiménez: “No la toquéis ya más, que así es la rosa”. Pero haciendo patente el aserto de Hernández Novás de que el acto de la creación no termina con las avalanchas de la masa informe de la inspiración.
Memorial de posguerra es un libro que encaja muy bien, por su factura, en un movimiento tan disímil y a veces amorfo llamado Posmodernidad. Es un título con marca de impacto, pero también es un anticipo semántico del panorama que se le va a presentar al lector que horade sus páginas. Llama la atención la tesitura de estos versos, pulidos, eufónicos (no en vano aparecen en él numerosas citas de versos trovadorescos); riguroso, a pesar de la supuesta mayor libertad que le ofrece la estructura amétrica en que están enhebrados los poemas. Cada uno de ellos, cada verso incluso, han pasado por delante de la lupa del detective-creador; cada grupo fónico-semántico y sintáctico, por el diapasón y la intelección del músico-poeta. Y así el texto fluye de manera melodiosa, como un río de aguas calmas y profundas, cuando de pronto nos sorprende un salto de agua, un remolino con pretensiones de absorbernos: “…varios sabores que arranco a las calles / buscando el muro de más sol.”
Es este un poemario que necesita de una escafandra que nos posibilite como lectores bucear hasta los intersticios que habremos que descubrir en sus profundas aguas subacuáticas. El sujeto lírico en que el autor deposita una voz también imagina mundos, pone a volar el papalote de los sueños, en versos que de pronto pudieran parecernos extraños, no semejantes a nada de lo anteriormente leído un oído: “El grito se torna a la estatua / cuando no la miramos…” El sujeto lírico locutor dialoga con la casa, con los atributos de la cotidianidad, incorpora como sujetos líricos interlocutores a seres queridos, entrañables: sus padres, su esposa, sus hijos, sus amigos… El hogar es un sitio de refugio y de solemnidad desde donde se vigila constantemente la progresión de los acontecimientos: “Hay veces que tengo exiliado el invierno adentro / y esa puerta puede ser una amenaza…”
La recurrencia a la casa como invernadero de los experimentos, desde donde se prolonga la potencia del ser, del creador, hacia la circunstancia social que los envuelve, la convierte en un símbolo de la eternidad dentro de la modernidad. Y ello le confiere al libro la rara virtud de expandir una onda envolvente, en que se escucha el grito desolador, la circunstancia social concomitante, la ternura amorosa colmada de esperanzas: “(no te preocupes mi Raymi /las aguas seguirán cayendo de los ojos / y por cada lámpara que apagas enciendes la ternura…)”
La lectura de Memorial de posguerra es una aventura indeleble, para la cual habrá que estar preparados por sus tantas sorpresas, resultado de una fusión de tendencias y estilos que parten de los clásicos greco-latinos y de los Siglos de Oro de la literatura española; arribando victoriosos a las vanguardias, continúan por el coloquialismo, los aportes de la poética cubana e hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX, y se catapultan hacia la intertextualidad y otros andamiajes de la corriente posmoderna, en que el poema se hace hospedero de memorables pasajes con los cuales el sujeto lírico dialoga. Pero, atención: el autor ha logrado un proceso químico de aleaciones que le ha permitido la obtención de una voz propia, inconfundible dentro del parnaso cubano contemporáneo que lo catapulta a planos universales.
La pragmática textual de esta obra constituye un acto de fe y de confirmación de los derechos del hombre a ser, a existir, libre de ataduras absurdas. Su nivel de comunicación, su capacidad de diálogo son logros evidentes.
Quiero terminar mi intervención agradeciendo la paciencia que este distinguido público ha tenido para con mi disertación, y convocarlos ahora a entonar junto conmigo, como lo hacíamos en las peñas de la bohemia, en la cúspide del éxtasis, algunos fragmentos de “Entre usted y deje sus ropas en el fondo del pozal”, poema que abre atinadamente las puertas de este libro:

[…] hay ganas de ser feliz solo mirando una foto
o acompañado de tetas dulcísimas como limones

Soy un sedicioso de mi tiempo
y voy a vivirlo sin tinieblas
con el acoso de la luz en mis pulmones
solo hay un destierro anterior a la palabra
y este es mi entreacto
mi desnudez tremenda entre tantos aspirantes

[…] Aseguro que alrededor del pozo hay una zanja.


Jardines de la Uneac, Cienfuegos, 8 de marzo de 2018

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