En el tupido monte

Por Orlando V. Pérez

Estoy en el tupido bosque de mi patio,
y me llega por la transpiración de las plantas
tu olor a concha marina,
la sensación de encontrarte como la primera vez
con el rostro sacudido por la timidez y el deseo incontrolable.
¿Cuántos nos saben ya enamorados y cuántos nos comprenden?
¿Cuántos nos admiran y cuántos se burlan de esta casa loca?
¿Cuántos nos abrirán su puerta y cuántos nos la cerrarán?
Pero esta noche penetrada por donde corre el olor a savia virgen,
me demuestra que estamos como la ramazón al tronco,
a pesar del “canto ceremonioso de los osos hormigueros”.