Tríptico cumanayagüense

Por Orlando V. Pérez

Río de mis sueños

Te despeñas por las rocas
del gigante escambradeño
para anudarte en el sueño
de Arimao en las Dos Bocas.

A la ardiente Villa tocas
con tu refrescante orilla:
¿Qué tendrás, Hanabanilla,
que mis ansias de camino
te han anclado a mi destino
como el sol a la sombrilla?


Calles del alma

Esas calles retorcidas
me desgranan en el agua,
donde va Cumanayagua
corriendo al mar de otras vidas.

Esas calles tan queridas:
Ojo de Agua, Paseo
de Martí, Nueva, Maceo,
Mandinga, Napoleón
Diego, van al corazón
por una senda en que creo.


En lontananza

Cuando vengo desde lejos
y me acerco a mis entrañas,
me deslumbran las montañas
grises, de azules reflejos.

Y aunque tengo esos espejos,
busco lejana testuz:
la Iglesia La Santa Cruz
que el campanario levanta
entre nubes. ¡Cómo canta
mi pecho, lleno de luz!


Tomado del libro Poetas de fin de siglo en San Felipe de Cumanayagua (Editorial, ¡Ánimo!, Cienfuegos, 1999). (N. del E.).