Poema 40

Por Orlando V. Pérez

Al borde de la angustia me bebo este café
que hoy me sabe más amargo.
Saturo estómago y riñones, y sonrío
simple-
mente para que el silencio corra por la sangre tierra adentro
en mi soledad sin ventanas,
con el humo que no encuentra chimeneas.
¿Cuántos días estaré sin ti,
cuántas noches acorralando los pulmones?


Poema 41

Déjame todo:
cuanto sueño, tu vuelo de zunzún,
el anhelo de empezar/ cada día un año nuevo.
Déjame el beso de tu boca
con palabras nunca pronunciadas.
Déjame en ti para devorarte con mordiscos-azucenas.
Déjame arrullarte en la ternura,
esconderte dentro del pulóver,
sorber tu olor a mariposas,
asaltar el alba en tu ventana.
Déjame ser tu almohada cada noche,
curarte las heridas,
ahuyentarte los fantasmas,
ser tu crucifijo en la tormenta,
la pedrada que rompa los cristales del temor.

Ya se acerca mi noche por el costado opuesto de mi lecho,
y he reservado para ti, el último adiós de mi esperanza.