Apología de la palma

Por Orlando V. Pérez

Verde te ve la alborada,
y la mañana de verde
te contempla, mientras muerde
la brisa descabellada

esa luz que brota amada.
La mágica seducción
en ti tiene su canción,
juvenil delicadeza:
ennobleces la grandeza
cuando encaras el ciclón.

El escudo nacional
alta y esbelta te pinta,
y yo te copio en la tinta
con trazo azul musical.
El guajiro en su sitial
día a día te venera
por tus granos, tu madera.
Y aquel que marcha en el hielo
lanza un suspiro hacia el cielo
por tu verde cabellera.

En medio del lomerío
o en el neblinoso valle
vas componiendo tu talle
que enamora. En el bajío
-acurrucado de frío-
desatasl la cabellera
al viento, porque es bandera.
Y mármol el corazón,
tallo en versos la emoción
como si un fetiche fuera.

Cumanayagua, 1950

Mención del Concurso Nacional “Yo le canto a la Palma”, convocado por la Asociación Nacional de la Palma y el de Jardín Botánico Cienfuegos, noviembre 2013. (N. del E.)