Alfaro, faro

Por Orlando V. Pérez


El niño fabulador
renace en Óscar Alfaro:
su alma es enhiesto faro
que guía al bien superior.
Alto canta el ruiseñor
por la tierra americana,
y se viste la mañana
con su obra imperecedera,
en el monte, en la pradera,
en el mar y en la sabana.

Alfaro, luz, dignidad
desde boliviano suelo,
agita su fiel pañuelo
en senda de libertad.
Y es que en él la Humanidad
centró su lucha y pujanza
que hoy la América alcanza
del Bravo a la Patagonia
como una santa begonia
que derrama la esperanza.