A mi amada Palma de Mallorca

Por Orlando V. Pérez

A Miquel


Los azules ojos miro
de la impresionante Palma,
y su sal me invade el alma,
y en sus olas me yo me inspiro.
No hay benéfico retiro
mayor que su suave arena:
hay una bella sirena
que a lo lejos enamora,
y el tiempo allí se demora
para eternizar la escena.