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Página de Inicio Entrerrianos Obra literaria de Sergio Nodal Aquel 17 de diciembre

Aquel 17 de diciembre

Por Sergio Nodal

Recuerdo esto perfectamente y lo recordaré hasta mi muerte. 17 de diciembre, estoy acostado en la hamaca, serían como las 9 pm. ¡Óiganme! Cuando miro para el frente de la cama veo una

perrita mirándome curiosamente y de pronto aquel animalito se me ha convertido en una gallina negra cacareando en medio del cuarto. Me levanté y al segundo no la vi8 más. ¡Fue impresionante aquello! ¡Y qué casualidad! 17 de diciembre.
La vida tiene misterios inexplicables. Yo no creía en nada y en una ocasión me pasó algo que desde ese momento no dudé de nada entre cielo y tierra. Se muere un amigo mío y voy para la funeraria. Me paro frente a la caja y empiezo a mirarlo y a llorar. Quería irme de allí y no podía por más que lo intentaba y para más sorpresa empecé a tocar encima del ataúd. La suerte fue que un compañero se percató de lo que pasaba y me sacó de allí. Eso para mí fue algo muy sobrenatural.

Información: Máximo Argüelles Rodríguez (1949).


¡Qué noche aquella!

En una ocasión, estando en casa de una amiga mía llamada Mildrey que cuando aquello vivía en el puente de Coca, en Las Moscas, salgo al patio a orinar y cuando termino de hacerlo veo una luz redonda como una O que descendía del cielo y vino a caer en el tronco de una mata de Jagüey que está en el fondo de la casa. Me ericé de pies a cabeza y sin pensarlo dos veces cogí para dentro de la casa y me tiré en una cama. Serían como las 10: 00 p.m. ¡Qué noche aquella!

Información de Ismael Rodríguez Mojica (1932).


¡Qué susto tan  grande!

¡Qué susto tan grande el de aquél día! Estaba recogiendo cascarita en el café Sepultura… estaba entretenida y siento delante de mí un pequeño ruido de hojas secas, levanto la vista y veo una niña de unos 6 o 7 años mirándome con unos ojitos tiernos…pienso que era alguien del batey y en eso se esfumó. Comprendí lo que pasaba y eché un pie hasta el caserío. Ese lugar era una sanitaría de cuando la guerra de independencia. Para mí todo estaba claro como el agua, para saber lo que me ocurrió.

Información de Adela Manzano Valdivia (1910-2000).


El caballo moro

Yo tenía 15 años cuando aquello. Serían las 6 y un poquito, casi cayendo la noche y mi mamá me manda a moler café en una casa que no estaba muy distante. Cuando vengo de regreso, que miro para una mata de mango, debajo de ésta había un hombre gordo apoyado en el buche de la montura de un caballo moro. Viro para atrás y llamo a Cheo Pérez para que me acompañara. Le cuento lo ocurrido y revisamos debajo de la mata y no había ni una sola marca de herradura, ni nada por el estilo. Nunca más fui oscureciendo a moler café a dicha casa. Se dice que ese señor era el dueño de un dinero que hay enterrado en ese sitio. ¡Qué les parece!

Información de Silvio Nodal Villalobos (1955).


 

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