Se vuelven soles los huesos

Por Yusbiel J. León

Cenizas donde tu nombre;
donde tus ojos, ocaso;
tus huellas, donde no hay paso;
donde lo que fui, no hay hombre.
Donde quietud, no me asombre
reja de los ojos presos.
Donde los labios, no hay besos;
ni hay donde tus sueños luz.
Ya no hay noches, en la cruz
se vuelven soles los huesos.

Donde tu memoria, ausencia;
angustia donde tus sueños.
¿Cuándo y dónde somos dueños
del silencio que sentencia?
La ventana en la paciencia
de esperarte, adelantada;
donde estábamos, no hay nada;
donde no hay nada, estuvimos;
donde estuvimos, ¿qué fuimos?
-luz por el vuelo cortada.

Donde lo que fui no hay hombre,
aunque en la nostalgia presos
se vuelven soles los huesos
de un nombre sobre otro nombre.
Cuando el regreso descombre
el silencio que sentencia,
libre de la penitencia
perduraré; tu mirada
(luz por el vuelo) cortada
será en manos de tu ausencia.