Triste perro sin memoria

A Thomas Chatterton

Por Yusbiel J. Valdivies

…¿y yo?, dentro de mí…
he visto agonizar el mundo,
desde lucernas parceladas en el vientre de una gota de opio,
en los dulces pantanos de la soledad
o en las fragantes esquirlas de una queja.

…¿y yo?, dentro de mí… 
rescribiéndome estas bengalas en la lengua,
esquiando las chispas del último soldado en la bengala.
…¿y yo?, con los perros de Chatterton en un cuarto
solo
sobre el mar
asomado a la ventana
con los Chatterton sin perros
y el mundo cae dentro de mí
conmigo
con la última bengala
y yo dentro del mundo
como si las ventanas fueran después de los faros
y las bengalas detonaran dentro del soldado con un sorbo
de humo atado a la sangre
humo rebelde
sin ventanas
y yo en el humo de los huesos más febriles
o en la huelga del portal sin margaritas
dentro de los ojos
lejos del mundo sin mí
sin las pálidas flores del sarcófago
con las alas rotas por las piedras que ha lanzado el sol
sin otra paciencia que mi sombra
esperando que del opio estallen las últimas bengalas.