El río

Por Yusbiel J. León

Te ve pasar el recodo
burlando sus torceduras,
cuando el sol en las alturas

se vuelve dueño de todo.
Eres Nosé, ¿de qué modo?
(Quizás de tanto cristal)
en el pañuelo de sal
que el mar en sus manos trae:
“Lágrima dulce que cae
del ojo del manantial”.

En tu espejo, las palmeras
se maquillan. Pasa el viento
con un invisible aliento
arrugando tus ojeras
de cristal. Las primaveras
anidan entre tus manos
de miel; pero en los veranos
(aviso de tardes tibias)
con tu música le alivias
todo el silencio a los llanos.