Autorretrato

Por Omar Torres

Inmortal deseo natural que hasta aquí nos trae,
inocentes, interpretando el mundo. 
En el vientre de mi madre el milagro de otra vida;
el llanto puso fin a la hazaña de nacer,
y autónomo entonces respiré, luego, el nombre.
De la mano del amor, paso a paso, la experiencia.
y el puedo se revela, puedo solo,
de la casa a la escuela y viceversa.
Aparece cada piedra para percibir cómo duelen los dedos,
descubrimos los labios  para señalar los besos;
mientras  respiramos, autónomos, más cada vez,
seguimos interpretando el mundo y por alguna otra razón,
se engendra otra vida inocente.


Camino


Ya era vida antes de mí y mis acciones,
antes de todo hombre y todos los nombres;
justifiqué la orden primera,
y el miedo sometió.

A la boca el sabor del fruto que cultivamos,
emprendí el mundo en amaneceres;
y lloré ausencias
mientras interpreté la muerte.


Respect

Cuando muere el miedo, la paciencia emerge y con ella las formas sublimes.
Bendito este tiempo, bendita la sangre en inevitables guerras,
en inevitables errores, aciertos entonces cuando se deja de cantar por temor.
Se canta al amor y el hombre se convierte en responsable de un planeta.

Dicta órdenes la creación a la escucha del otro,
en pensamiento,  religiones,  filosofía, ciencias,
interminables formas con armónica tendencia.
En el norte una ciudad se alumbra con biogás, en el sur mata el rayo de changó.

El amor es uno solo desde el principio, domina a la perfección los extremos,
vida, muerte. No se aventura a trágicos finales, se forjó  en extrañamientos, en dolores;
prefiere la vida eterna, ama el amor en vida y no entiende de temores.


Con este conjunto el autor obtuvo Segundo Premio en el Concurso “Zenón Rodríguez” 2018