Horas inciertas

Por Juan Andreu

Las horas pasan y no me quieren,

pasan inertes, como los reznos

bajo agosto  de otoño

después del holocausto.

Las horas no me quieren

no reparan  en mi cuerpo

tendido sobre la piedra fría

en esta habitación de dos por dos.

Miro al techo,

un reclamo de horizontes

y monstruos sin vidas

ni sentido común busca su estética

en la sombra del camello,

en este colofón de reclamos

que cabalga sobre mis sesos roídos

por el tiempo y la soledad.

Las horas pasan y no me quieren.