Mi suerte está echada

Por Juan Andréu Monteagudo

Yo, que trabajé la tierra
entonando tristes cantos;
yo, que desagüé mis llantos
surco a surco hasta la sierra;
yo, que volví de la guerra
desde el oriente africano;
yo, que le tendí mi mano
al niño más desvalido,
soy un gavilán herido
que sufre entre los humanos.

Todas las sílabas muerdo
de tu nombre inexistente,
sílabas de tu presente
que yace aquí, en mi recuerdo;
sílabas del no me acuerdo,
las plegarias hilarantes;
sílabas sin consonantes,
superstición escultórica;
sílabas que en su retórica
dicen que fuimos amantes.

Hago teoremas sin letras
en frontera lacerada,
y a canción desesperada
propongo nuevas recetas
donde el amor no se aquieta
si no quema la virtud;
con esta historia en alud,
hago versos que son luto;
cuento cosas, siembro un fruto,
porque mi suerte está echada.