Quijote

Por José A. Fernández

Vuelves con escudo y lanza
cual si fueses un Quijote más.
Despiertas  un grito en  el  molino
y cabalgas al horizonte emprendiendo
un viaje a los ojos de esta isla.
¿Eres aquella nube?
El fantasma del molino teme al Vesubio y fiel escudero.
No claudicas raído en harapos tras Dulcinea
confesando tus cabellos al perfume de los poros.
La orgia de tus dedos  en la Isla Barataria
donde acechas tu última esperanza en los sueños
de aplastante soledad.