Haikus

Por Lester Flores López

Mañana nublada.
Se adentra el pelicano
en la bahía.

Parada de ómnibus.
De la mano del viejo
pasan dos vacas.

Auras tiñosas
en la orilla: las olas
salpicando sus plumas.

Rio Almendares:
tras la lluvia, el reflejo
del flamboyán.

Sombra frondosa:
uno de los caballos
sacudiéndose.

Hoy, fin del año.
Por la fría tarde
una bandada de garzas.

Lancha al partir.
Con claveles y azucenas
un pasajero.
Volvió el calor.
A posarse entre charcos
dos tojositas.

Es otra hormiga
por los vellos del brazo.
Viajo en la tarde.

Escampa al fin.
Qué blanco el lagartijo
ahogado.

¿Dónde esa gaviota
que se oye a ratos?
Costa desierta.

Llegan gorriones
a la copa del mango.
Atardecer.

Césped en la acera:
dos niñas encienden
una llamita.

Boca de Jaruco:
luces de las casas
en el mar.


No el de siempre
el que ha estado gimiendo:
perros vecinos.

Frondas de almendro:
alumbradas las que asoman
a la calle.

Madrugada.
Desciende, ondulando,
una telaraña.