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Roquelino Ferrer: una historia desde las teclas y la armonía de su piano

Por Sandra M. Busto

Conversar con Roquelino Ferrer (Cienfuegos, 16 de agosto 1936), es muy agradable y gratificante para quien disfruta de la historia musical de Cienfuegos. Un pianista con una vasta trayectoria, quien estuvo ligado a importantes agrupaciones de la Provincia. A través de su relato se puede ilustrar mejor toda una época de esplendor dentro de las orquestas tipo charanga y de la importancia que tuvieron en la Perla del Sur. Siempre se menciona a la legendaria Aragón, pero si bien ha sido la más conocida y la que más ha trascendido, no fue la única. Los invito a recorrer en el tiempo y a redescubrir, a través de Roquelino, la historia desde sus protagonistas.

Sandra:
¿Cómo es que descubre Usted el mundo de la música?
Roquelino: De varias maneras, una fue que crecí escuchando a la orquesta Aragón, que ensayaba frente a la casa dónde yo vivía, antigua calle Urrutinier. Allí Aragón tenía una carpintería y lo conocí desde pequeño. Teníamos bastante amistad y familiaridad. También que a mi mamá le gustaba mucho la música y quiso que yo estudiara el piano. A ella le atraía el arte, era autodidacta, leía mucho por su cuenta y sabía de muchas cosas. Así fue como comencé a estudiar la música, que en aquel momento se hacía en las escuelas particulares. Me llegué a graduar de piano, solfeo y teoría en la academia Castiñeira, muy conocida aquí en Cienfuegos. Después continué estudiando el piano con José Manuel Vázquez del Rey, un profesor muy conocido nacional e internacionalmente, ya fallecido. Un hombre que a pesar de sus problemas físicos era un artista y un pianista muy completo. Él vivía en el barrio de Reyna.

S: ¿Cómo y cuándo se inserta de manera profesional dentro de la música?

R: La primera orquesta en la que toqué, alrededor de 1950, fue la Jóvenes Estrellas. Por mediación de un amigo conocí al director de la agrupación. Ya estaba el auge de la Aragón. Por aquel entonces Felito Molina era también integrante de los Jóvenes Estrellas, por lo menos como compositor. Entré como pianista de la charanga. El director de esta agrupación era el violinista Fabio Sánchez, también pintor. En aquella época los músicos tenían entre dos y tres oficios y él, además de la orquesta era pintor. Después entré en un conjunto que se llamaba Unión Fraternal, dirigido por José Céspedes. Estuve unos cuantos años allí también. Luego es que paso a la Orquesta Loyola, muy famosa aquí en Cienfuegos. Efraín Loyola era el flautista decano de aquí, fue el primer flautista de la orquesta Aragón, su fundador. Con su orquesta estuve muchos años y recorrí la isla entera, de oriente a occidente, incluso a Isla de Pinos. Ahí fue donde me eduqué más como músico, me hice mejor pianista.

S: Sé que uno de los capítulos más importantes de su carrera fue dentro de la Orquesta Revelación, ¿puede hablarme un poco de sus experiencias?

R: Comienzo a ocuparme de la organización de la orquesta Revelación hasta que llega Felito Molina y asume definitivamente su dirección. A él le debo mucho en mi formación como músico de las charangas. Felito era excelente músico, compositor, una persona muy inteligente, muy agradable. Fue el director y el compositor de la Orquesta Revelación. En la época de esplendor de las charangas hacíamos actividades en muchos municipios, tocábamos en Rodas, que es cerquita  de la ciudad, en Limones, Ariza, Cumanayagüa. En aquel tiempo se tocaban en algunas fechas que eran señaladas como el Sábado de gloria, el treinta y uno de diciembre, la Cruz de mayo en Cumanayagüa, y así en distintas actividades que se hacían en los municipios conmemorando diferentes fechas.
La orquesta de Loyola y la Revelación tuvieron un auge muy importante. Llegaron a penetrar en el público. Dónde actuaban estas orquestas siempre se llenaba de personas. Tenían bastante fama. Fueron las orquestas más populares aquí independientemente de la Aragón. La orquesta Revelación fue definitivamente una de las más famosas en aquella época en Cienfuegos. Nuestro primer cantante era hijo de Laíto Sureda. Tocaba la flauta y cantaba, era muy musical. Fue uno de los mejores cantantes que tuvimos aquí en Cienfuegos, con muy buena afinación, muy buen concepto de la música. En estos momentos quedamos solo unos poco vivos de aquella orquesta. Está el flautista Orlando Beltrán, que ahora vive en Camagüey y es casualmente el sobrino de Joseíto Beltrán, el bajista fundador de la orquesta Aragón. También en Camagüey Fernando Cabrera y en Santa Clara Pastor Quesada.

S: ¿Qué sucedió con esta agrupación?
R: Resulta que había un cantante muy famoso que se llamó Julio Valdés. Él residía en Cienfuegos porque tenía a su esposa aquí y casualmente ella vivía al lado de mi casa, puerta con puerta. Julio, a su vez, ya conocía a Felito Molina, que de joven fue muy famoso. Él le propone a Felito ir para La Habana, cambiar el nombre de la orquesta y grabar algunos discos a ver lo que pasaba. Así lo hicimos, nos fuimos para La Habana con Julio Valdés, grabamos discos y trabajábamos en Radio Rebelde dos o tres veces a la semana. Tocamos en varios lugares como Camagüey. No trabajamos con él muchos años porque los músicos quisieron regresar a Cienfuegos, sabes cómo era La Habana en aquellos tiempos. Yo fui el último músico que regresé, porque me facilitó quedarme en su casa. Continué con él como pianista con otros músicos de La Habana hasta que un día también decidí regresar a Cienfuegos. Estando en La Habana con Julio, Felito, Loyolita y yo hicimos suplencias con la orquesta de Enrique Jorrín.

S: ¿Qué ocurre luego en su carrera?

R: A mi regreso fui pianista del Cabaret Costa Sur, con la orquesta de igual nombre y del Cabaret del Hotel Jagua, con la Orquesta Jagua. Prácticamente he tocado en todas las orquestas de aquí de Cienfuegos. Continué estudiando siempre, particularmente la armonía. La última agrupación en la que trabajé fue la Charanga Cienfueguera, en la época en que la dirigía Iván García, un excelente director, músico y compañero. Allí estuve durante varios años, hasta que decidí jubilarme.

Doy las gracias a Roquelino por permitirme entrar en su vida y obra. Intérpretes como él conforman los hilos del tapiz de la historia de la música de Cienfuegos. En las vivencias de todos ellos están las páginas que develan lo que hoy somos.

Fuentes consultadas


Entrevista realizada por la autora al músico en abril de 2017 con motivo de la preparación del estudio: Cienfuegos, tras los pasos del Danzón, que fuera presentado como ponencia en el evento teórico de Danzón Habana 2017 y como proyecto de libro en Argeliers León (2017).

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