El universo visual de Miguel Albuerne

Por Alfredo E. Sánchez

La “fotografía”, entre todas las manifestaciones artísticas, es la más difícil de conceptualizar como “Obra de arte”. Esta afirmación la podemos realizar si tenemos en cuenta que una foto o instantánea consiste en apresar mediante un aparato mecánico o electrónico un fragmento de la realidad, una fracción de tiempo que más tarde se verán reflejados o copiados sobre un soporte bidimensional.
En l mundo diariamente se toman miles, cientos de miles de fotografías; fotografías del hogar, de eventos socales, artísticos y deportivos; para la prensa; para propaganda; en fin, de toda una serie de eventos derivados de la compleja urdimbre de la vida en nuestro planeta; pero de dicha “masa fotográfica” solo una pequeña parte puede ser considerada como fotografía artística u “Obra de Arte”.
Para que una fotografía pueda convertirse en “Obra de Arte”, antes esa imagen debe pasar por el filtro de los ojos y el cerebro de un artista, quien con pericia técnica e intuición artística sepa convertir ese fragmento de la realidad en una imagen que desborde los sentimientos del observador y de esa manera quede convertida en una “nueva realidad” que lleve implícita una cierta cantidad de matices que solo pueden ser decodificados por el alma humana y nos haga olvidar que esa imagen que contemplamos es el resultado de la combinación de técnica y hombre para convertirse en idea y sentimiento.
Hoy inauguramos la exposición de un verdadero artista de la  fotografía que nos regala no fotos, sino verdaderas “Obras de Arte”, filtradas a través de sus ojos y más que de su cerebro, de su alma.
Me refiero a Miguel Ángel Albuerne Arcay, nacido en Cienfuegos en 1969. Albuerne es Artista independiente, miembro de la UNEAC y presidente de su Sección de Artes Plásticas en la provincia de Cienfuegos; es miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Cursó estudios de Fotografía Básica e Iluminación fotográfica en la Alianza Francesa de Quito, República del Ecuador; graduado de Diseño de Comunicación Visual en el Instituto Superior de Diseño Industrial en La Habana y de la Escuela Elemental de Artes Plásticas “Rolando Escardó”, de Cienfuegos. Tiene en su haber cinco exposiciones personales y más de 20 colectivas, tanto en Cuba como en el extranjero. Ha recibido numerosos reconocimientos, premios y distinciones asimismo en el ámbito nacional como internacional. Sus obras forman parte hace más de diez años de colecciones privadas y empresariales dentro y fuera del país.
“En Blanco y Negro… y Rojo” es el título de esta su exposición personal conformada por varias series de fotografías desaturadas en que el autor, mediante técnicas fotográficas digitalizadas, resta todos los colores, a excepción del rojo, con la intención sutil de recordarnos que este lugar físico en que habitamos está compuesto por ideas que nos trascienden a través de sus formas y aspectos y que son palpables solo si son desprovistas de ciertos atributos, como puede ser el color local. El color rojo -color principal dentro del cromatismo visual del ser humano- como fórmula mágica nos ayuda a contrastar las ideas y suspende con intención marcada determinada área visual, determinado conceptos dentro del lienzo fotográfico, conformando las historias que seamos capaces de discernir en cada serie.
Albuerne nos propone un universo compuesto por paisajes naturales y humanos que pueden habitar en cualquier parte de esta geografía pero que se nos hacen cotidianos y particularmente personales como los que podemos entrever en la serie “A nous deux maintenant!” donde el poder de la seducción y la perseverancia llevan a conquistas insospechadas; el niño o la niñez inocente de la serie “Seremos” es espejo esculpido laboriosamente por una generación que en un futuro ellos deberán valorar; el enmarcamiento sublime del espacio y la soledad de la serie “Acompañados por la soledad” es una confrontación directa entre ideas íntimas y determinaciones existenciales; en “Intervención pública” La Sagrada Familia se ve mancillada por la cotidianeidad grotesca… y en todas las series… el tiempo y la existencia humana como denominador común.
¿Quién vencerá? ¿Quién dirá la última palabra? Nosotros tenemos el derecho, otorgado por el artista, de darnos una respuesta de carácter personal. Este es el concepto subyacente de “En Blanco y Negro… y Rojo”; idea por de más inherente al ser humano y vértice fundamental de la contemporaneidad.