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Diademas

Tal vez porque tus palabras
gaviota
aletearon mi cielo,
ventana espacio
las nieves    los soles.
Tal vez porque tus palabras
alba
recorrieron mi verdor
pradera desmemoria
los fríos   ímpetu
Tal ver porque tus palabras
rocío
humedecieron mi floresta
dispendio de pétalos
Mis despojos
Tus desconsuelos.

*************************

Esta dicotomía cruel
aletea su espanto allende los muros
lleva mi ser (o sus migajas)
a un estado cataléptico estancado
en los márgenes de la memoria.
Oscuridad tamizada
escurre aquellos fantasmas del olvido
que trasponen límites saneados
en desdichadas batallas
Que siempre ganaron ellos.


Viviana G. Álvarez

Mi sangre buscaba tus arterias

Tu elemento
La furia de los tigres
Que escapan
Como roedores de las piedras
De esta estaca virtual
Donde amanezco
Con las córneas suspendidas al espanto
Yo
Este galeón de fuego
Este armatoste de velas destrozadas
Buscaba tu escondite
Tu puerto
La grulla sobre la que encallan
Las gaviotas.


Harold Alva-Viale

Escribo este poema

Y sé que está condenado al silencio
A callar tu nombre
Porque ella
Y ellos desconocen
Que todavía muero por ti
Que tengo tu voz escondida en otros versos
Y nadie
Amor
Sabe que con tu voz huyo de estas tierras
Y me oculto en los ojos de las estatuas
Desde allí contemplo
La iluminación de estas calles
Los sórdidos sucesos
Que caen sobre el calendario
Y mi piel también está allí
Y mi sangre se ha mezclado con la piedra
Y ustedes no lo saben
Porque nadie escucha mis gritos
Porque nadie arde
Cuando los cuervos defecan en mi labios

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Tú conoces esta voz

Este grito
Que enmudece ante la noche
Aquí
Mi corazón ya no te busca
Mi corazón habita en ti
Late conectado con el tuyo
Como el manantial y la piedra
Como un árbol telúrico
Que estalla
Las vértebras del pacto.


Harold Alva-Viale

En tus labios

La noche
Se aleja del horror que estigmatiza a los poetas
Y yo me vuelvo dócil
Como un pez que muerde con asombro
Esta breve condena
Este idioma que respiro por intuición
Por culpa
Y sospecho que más allá
Hay alguien que invoca mi silencio
Hay alguien que retorna
Con un puñal en los ojos
Y yo me vuelvo dócil
Y repito
El himno sacro que aprendí con las estatuas
Me aferro a sus muslos
Y te espero
Como un cazador compactado con su alma.


Harold Alva-Viale

Aquí está tu lengua que humedece


La cicatriz de los cortes
Tus dientes que brillan
Como brillan las bayonetas
Si sólo tus ojos
Estallaran
Como estallan mis gestos
La oscuridad de la aguja
El cuerpo inexacto
Que pulula en la noche
Como un cangrejo ambiguo y nefasto
Otra sería
La actitud del delirio
Otra la música
La noción de estar triste
Y a la caza
De ese algo que irrumpe
La orfandad de los postes.


Harold Alva-Viale

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