Excepción

Por Olga L. Martínez

Un dolor de muela
tiene don Cangrejo,
pero el pez Doctor
no quiere atenderlo.


Dice que por hoy
cesó la jornada,
si encuentra un espacio
lo verá mañana.

Es que don Cangrejo   
no puede aguardar,
sentado en la arena
comenzó a llorar:

–¿Porqué no se esfuerza?    
si algún tiempo queda.        
¡Pues quizás muy pronto
ya no tenga muela!       

Al ver el Doctor
cómo se quejaba,    
hizo una excepción
bienintencionada.   

–Amigo Cangrejo
–dijo al terminar–,
¡sus muelas a diario
hay que cepillar!    


Inconformes

Las nubes no quieren más
ser causantes de la lluvia,
mejor que lo sea el bosque,
el desierto o la llanura.

Ambicionan ser muy verdes,
descender de las alturas,
no les interesa el Sol,
ni estar cerca de la Luna.

Ingenuas, ya decidieron,
que el viento no las empuje,
ni que las gotas de agua,
en su centro se refugien.

¡Las nubes se han vuelto locas!
por favor, no las escuches,
porque si no se contentan,
no habrá quien las dibuje.


Reflexión

Mamá, ¿has visto la Luna?
¡Un pedazo le han robado!     
Mira: ¡le falta este lado!
Si siguen no habrá ninguna.
Ayer la vi en la laguna
mientras hacía mi ronda.
¡Todavía era redonda!
Nadaba con los cangrejos,
quizás… por andar  muy lejos,
dejó de ser tan oronda.


Advertidos

–Señor Cocodrilo…,        
¿de dónde es usted?
–Soy de Paso Verde.
¿Quién quiere saber?

–La iguana, la rana,
el perro, el lagarto,
el gato, el caballo,
el ratón y el gallo.

–¿Por qué tanto empeño
en querer conocer,
de dónde yo vengo?
¿Me lo aclara usted?

–¡Para que regrese!
¿Para qué va a ser?
¿No ve que seguro,
¡nos quiere comer!?


Cumpleaños feliz

El día de la gran fiesta,        
¡mi fiesta de cumpleaños!,
me haré un traje de aguacero
donde se bañen los sapos,
bailarán las mariposas,
tomeguines y lagartos.

Aquellos juguetes viejos
que me han alegrado tanto,
también van a celebrar,
no creas que lo he olvidado,
ellos serán los primeros
en la lista de invitados.

No podrá dormir la Luna;
el Sol la estará aguardando,
para colmar de alegrías
y carcajadas mi cuarto;
la guitarra va a sonar
hasta que canten los gallos.

El silencio escapará
aprisa por la ventana,
acudirán las cotorras
todas vestidas de gala,
con canciones en los picos
y melodía en las alas.

¡Qué más da si no es domingo
o si el cielo está nublado!
No habrá ningún niño triste,   
no sonarán los regaños,
con refresco bañaré
los suspiros y los llantos.

De la piñata caerán
los sueños más anhelados,
y para aquel que no alcance
o lo sorprenda llorando,
con amor le llevaré,
el que tenía guardado.

Las velas danzan de rojo,   
se divierten los aplausos,
aparecen mil colores
disfrazados de payaso.
Ha comenzado mi fiesta,
¡mi fiesta de cumpleaños!