El camino a la armonía

Por Diana L. Pagés

El miércoles la junta colorida decidió convocar a una reunión urgente, en la que se solicitó la asistencia de todos los colores. En esta se abordarían temas de gran interés.

El jueves (día de la reunión) no faltaba ni un solo color. Todos estaban intrigados con la urgencia de esta.
–!Silencio! –fue el grito que dio inicio al debate.
–Muchas gracias, secretario Naranja. Primeramente, buenos días, tal vez muchos de ustedes se preguntarán el porqué de la convocatoria: pues es muy sencillo, ya hace unos meses, entre nosotros se han desatado grandes peleas por la creencia de superioridad. El martes comenzó una guerra en las redes sociales entre los colores fríos y cálidos y... ¡No puede ser! –exclamó el presidente de la asamblea, Color Negro.
–Permiso, mi señor, con todo el respeto que usted se merece, la guerra la desataron los tonos cálidos con su fijación de que: “Es más lindo el verano caluroso” –Interrumpió Azul.
–No sea mentiroso, Mister Blue, que todos sabemos que esto lo empezó el Morado, cuando subió a Internet un mensaje en contra de nosotros –dijo el Rojo.
–¿Qué...? ¡No, no, no!, usted está muy equivocado, yo lo único que hice fue poner una foto de nuestro equipo de fútbol con un mensaje que decía que esta temporada tiene grandes competidores y que arrasará con la copa. Si usted lo quiere tomar como una amenaza, es su problema de mala interpretación –se defendió el acusado.
En eso saltó Amarillo y apoyó lo dicho por el Señor Rojo. Y como él, todos los demás comenzaron a animar a los líderes (Rojo y Azul) de su clasificación. Tantas voces al mismo tiempo desataron un ruido gigantesco, la discusión cada vez cobraba más fuerza; ni el Presidente, ni nadie, podía parar aquel barullo, hasta que el Blanco (que no había opinado) decidió emitir en alta voz su criterio:
–Vamos, Mister White, –dijo el color Verde–, es hora de decidir de qué lado está: ¿cálido o frío?
Unos minutos de silencio reinaron en la sala, la duda invadió a los presentes, y como el color Blanco, por su sencillez y paciencia había logrado ganarse el respeto y cariño de todos, su decisión era primordial en esta batalla.
–Bueno –respondió pausadamente–, yo estoy a favor de ... la paz y la armonía.
¿Acaso ustedes no comprenden que nuestros lazos de amistad están por encima de todo?: La naturaleza y los humanos nos combinan con alegría, y nuestras mezclas quedan bonitas, nosotros somos la frescura del mundo, y un planeta sin color sería muy aburrido. No vamos a dejar que la rivalidad del fútbol se apodere de nuestras vidas. Una pequeña competencia de vez en cuando suele ser buena y divertida, pero eso no será el motivo de una guerra.
–¡Que viva la armonía colorida! –fue la frase que culminó las palabras del Blanco, y con esto finalizó la reunión.
A cada rato, en los mundiales de fútbol, tras los enfrentamientos de Cálidos y Fríos hay sus minúsculas peleas, pero nada serio. ¡Siempre todo vuelve al punto pacífico!
Este cuento obtuvo Premio en el Encuentro Provincial de Niños Escritores. Cienfuegos, 2015.