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Página de Inicio Alas de colibrí Obra para niños de María Rosa Martínez Trujillo Septiembre

Septiembre

Por María R. Martínez

Ayer fue mi cumpleaños y hubo ajetreo en la casa; llovió y los niños no vinieron a la fiesta. Papi estuvo hasta hoy de pase y mami lo llevó a la clínica; como estuvo tranquilo durante la tormenta, lo valorarán para que se quede con nosotras; tomando sus pastillas podrá vivir en familia, más ahora, que yo estoy recuperada. Todo volverá a ser como antes.
Ya cumplí los once y pasé para sexto grado, espero que en este curso no tenga que faltar tanto, como en los anteriores de operaciones y tratamientos largos desde el cuarto grado. Aunque un poco triste, me siento bastante bien, ya no estoy tanto en mi habitación que tiene el techo blanco y las paredes rosadas. A cada rato veo el pergamino de papá y las fotos que hice y disfruto esos momentos de soledad. Abuela se salió con la suya y ya la placa no se filtra, por lo que he perdido la esperanza de recuperar a mis amigos, ¡los extraño tanto!
Ando por la casa con los zapatos de correas y las muletas y ya camino sola; a la escuela voy en la silla de ruedas y la puedo entrar al aula. Mis compañeros me ayudan mucho y cuando no puedo subir las lomas me dan una mano. Los turnos de educación física los paso con ellos en el patio, me tiran las pelotas y hago algunos ejercicios.
Coopero en lo que puedo, pues me gusta sentirme útil. Si quiero ser madre en un futuro tengo que aprender a valerme sola.
En el aula hay un muchacho muy inteligente que es bueno en Matemáticas y se admira de mis notas en Español; dice que yo tengo madera de escritora y quedamos en repasar juntos en mi casa, porque yo con los números no soy muy buena. Abuela y mami estuvieron de acuerdo. La maestra nos propuso para monitores de esas asignaturas, así que quizás hagamos una casa de estudio.
Ya no puedo contar más historias, no hay nada en las paredes ni en el techo.
Mi gata me mira desde la ventana, levanta la cabeza, el pelo se le alisa y ronronea:

“¿Quién está ahí?”
“Soy yo, Invisíbili.”

Siempre tendrás un amigo
para poder recordar,
una familia adorable
y animales que salvar.
Nubes llenando el espacio
de lluvias, para regar
las plantas que tengan sed
o no se sepan bañar.
Si las historias se escapan
las puedes ir a buscar.

 

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