Sobre la luz de un cometa

Por María R. Martínez

Yo soy un niño especial,
eso dice la maestra:
hago el triángulo redondo
y el círculo con estrellas;

aunque me sé el alfabeto
escribo al revés las letras
como si fuera un idioma
nunca escuchado en La Tierra.

Dudo me deje pasar
de grado. Se desespera
cuando me pide un dibujo
y sin abrir la libreta,
en mi mente estoy pintando
con crayolas, todas nuevas,
¡unos números gigantes
que no caben en la escuela!

“Para quien es diferente
sobrarán las exigencias.”

Al verme la cara triste,
así le dijo mi abuela.
Ella lee el pensamiento
como si adivina fuera,
lo cual no es una razón
para que bruja la crean.

Juntos vivimos los dos
en una casa sin rejas,
sin anuncio de alquiler
ni escudo de la nobleza,
pero sí tiene ventanas 
y se abren y se cierran
con unas palabras mágicas
para los demás secretas.

No quiero ser especial,
solo pido me comprendan:
mi abuela es un hada, y yo
soy el niño de un poema.
Espero que no se asusten
cuando el cielo se oscurezca
un día, y nos vean pasar
sobre la luz de un cometa.

Este poema obtuvo Premio en el Encuentro-Debate Provincial de Talleres Literarios, Cienfuegos, 2014. (N. del E.)