Juguete

La descubrí una mañana tirada donde la hierba era más leve, cerca de un vetusto algarrobo. Me llamaron la atención sus ojos azules, en cuya mirada parecía caber el mundo; su desnudez, donde apenas se insinuaban los senos condenados por siempre a la inocencia. Los brazos lejanos, las piernas quebradas y pensar que los perros la despedazaron.

Lázara O. Borges