Ariel

Siempre quiso volar, corría y corría y enredaba sus patas con las campanillas blancas y se le mojaban con el rocío. Mientras avanzaba crecía, hasta que comió tanto que ganó una competencia como el mejor caballo. Se sintió tan feliz, que vio las nubes y debajo el mar verdiazul.

Lázara O. Borges