Preciosa en su jardín de rosas

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde...!

Federico García  Lorca


Un caballito de mar
entre las nubes saltaba,
y Preciosa lo miraba
y se ponía a cantar.

Buena niña, al caminar
luces desprende del cielo,
que le ruedan por el pelo
como gotas de rocío
mientras la orilla del río
va mojando su pañuelo.

Preciosa teje en la prisa
los pétalos de una rosa,
y es que al jardín de Preciosa
le faltan Lluvia y Sonrisa.

Un gigante con camisa
de acero toda forrada
le evaporó la mirada
a la abeja y al querube,
pero la chiquilla sube
con una flor por espada.

Desde el juego de las olas
salta el caballito, salta,
y la nube, aunque muy alta,
hace en el aire cabriolas.
Ya las rosas no están solas
pues Preciosa trajo el agua,
y un gigante, en su piragua,
quedó en el acto tendido,
y las niñas han salido
a verdecer en la fragua.


Orlando V. Pérez