La paloma de la paz

Por Elízabeth Álvarez

La Guerra es tan vieja como la existencia; pero a pesar de ello se conserva muy bien, se ha puesto de moda y en determinados países le hacen el juego. La vieja Guerra quiso hacerse joven y buscó al cirujano más famoso del mundo para hacerse una cirugía plástica; así podría lucir más bella y engañar a todos. Cuando estuvo hecha la cirugía y la Guerra dada de alta, se dio una ojeada en espejo:
-Ahora voy a la casa de esa vieja indigna y la invito a que visite mi residencia. Tocó a la puerta y le abrió una anciana; vio aquella mujer tan atractiva y le dio gusto hablar con ella, tenía ademanes muy exquisitos y engañosos:
-Buenos días, querida abuela Sabiduría, vengo a invitarla a que visite mi casa; quisiera que pasara unos días en ella disfrutando del sosiego que merece.
-No sé si aceptar su invitación, es atrayente, he trabajado toda mi vida en bien de la Humanidad, ya estoy achacosa; pero mi destino es seguir trabajando.
-Vamos… vamos, un tregua no le vendría mal.
La Sabiduría recogió algunas cosas necesarias y se fue con la Guerra sin pensarlo dos veces.
Y cuando llegaron:
-Vieja, ya estás en mi territorio, ahora te afanarás para mí, tendrás que transmitirle sapiencia a mis científicos para que trabajen en los armamentos nucleares.
Le pusieron un grillete con una bola de hierro. La hizo su esclava.
-No trabajaré para ti, deshonesta Guerra, me mentiste.
La Sabiduría era muy modesta y no se daba cuenta de que su sola presencia despertaba el talento.
La Guerra cada vez tomaba más auge; y la Humanidad se estremecía de miedo y dolor. Muchos países eran aplastados y otros se mantenían a costa de muchas vidas.
La Voluntad, esposa del Optimismo, dijo a este:
-Somos muy poca cosa sin nuestra abuela Sabiduría, hay que concebir un plan; estoy segura que la Humanidad se hunde.
-Es cierto, mi querida Voluntad, pero, ¿qué hacer?
-Hablaremos con nuestro amigo el Pájaro de la Alegría, a lo mejor él sabe dónde está la Paloma de la Paz.
Los dos se fueron donde el Pájaro, y éste les dijo:
-La Paloma de la Paz se ha refugiado en un monte lejano, es muy débil en estos momentos, ha sido plagada por la Guerra.
-Tendremos que hacer algo -dijo de nuevo la Voluntad-, conversaremos con nuestro hijo el Sacrificio, él nos dará su opinión.
-Madre, en primer lugar, rescataremos a la abuela, luego al Pájaro de la Alegría y la Salud deben encontrar a la Paloma y sanar sus heridas.
El Optimismo comentó de nuevo:
-Hay que ver cómo se cruzan los campos minados y también por el área de radiación sin peligro de ser afectados. Rescataremos a la abuela y luego veremos cómo se destruyen los laboratorios sin que la Humanidad corra peligro.
-Iremos a Checoslovaquia y a otros países productores de buen vidrio, haremos que fabriquen espejos gigantes en grandes cantidades; con una gran fortaleza, como cristales blindados, los pondremos de forma que la imagen que refleje sea la de los propios laboratorios. Así los rayos se reflejarán sobre los mismos y explotarán con todos sus científicos dentro -dijo el Pájaro.
-¿De qué forma podemos llegar al lugar para sacar a nuestra abuela Sabiduría? -preguntó el Optimismo.
La Voluntad tomó la palabra:
-Una vez curadas las heridas, la Paloma irá montada en el cuello del Pájaro, y como este vuela tanto, llegará a una altura donde no haya radiaciones. Bajará al techo de los laboratorios, que es donde no puede haber peligro, porque es desde allí donde los científicos observan los estragos. Dejará a la Paloma, pensarán que es un animalito indefenso y creerán que morirá luego de haber pasado por el área contaminada. Con mucho cuidado la Paloma penetrará y buscará a la abuela, tendrá que ingeniárselas para quitarle el grillete.
Entonces saltó el Sacrificio:
-No se preocupen, una vez situada allí la Paloma, la misma Sabiduría le dirá qué hacer.
-Es cierto -dijo el Pájaro de la alegría-. Y ahora mismo me pondré en camino, encontraré a la paloma, la sanaré y de paso iré diciendo a todos que fabriquen los espejos más potentes del mundo.
En los laboratorios la Guerra decía a la anciana: -He progresado mucho gracias a ti, mi esclava. No demorará mucho que yo salga de aquí, vieja arpía, con rostro de muñeca.
Todo se hizo como lo planearon, mientras en Pájaro seguía buscando a la Paloma, ya los hombres transportaban toneladas de espejos hacía los laboratorios.
La Voluntad habló con su esposo: -Querido Optimismo, no hemos pensado en el material que usaremos para hacer hermética la jaula de espejos.
-No te preocupes, utilizaremos el mismo que se utiliza en la cosmonáutica para hacer herméticas las naves espaciales -respondió este.
Entonces viajaron y consiguieron enormes cantidades de esas sustancias. El Pájaro por su parte ya había encontrado a la Paloma de la paz. En tres días sanó las heridas con su canto y fueron a rescatar a la Sabiduría.
Todo sucedió como lo acordaron, el Pájaro dejó caer a la Paloma, los científicos la vieron y solo comentaron:
-Vamos a dejarla, así sabremos si estamos expuestos a algunas radiaciones.
Pasaron los días y la Paloma pensaba: -dejen que cojan confianza y así me acercaré a la abuela.
Al fin llegó el día en que la Paloma se pudo acercar a la Sabiduría: -Sabiduría, vengo aquí a rescatarla, el Pájaro de la Alegría vendrá y volará sobre una nube para que no lo vean, cuando yo logre abrir el grillete subiremos a la azotea y el bajará y nos llevará, pero primero dígame, ¿cómo abrir el grillete?
-La Guerra duerme con la lave en el pecho pero no desconfían de ti, pósate en su cama, cuando esté despierta, pícale los botones de la blusa y ella confiará aún más, te quedas ahí y cuando se duerma le quitas la llave.
Así lo hizo y la Guerra comentó:
-¡Qué gracioso animal!
Cuando la Guerra se durmió la paloma tomó la llave y enseguida la sabiduría quedó sin grilletes. Subieron por una escalera de emergencia y al punto el Pájaro bajó. La anciana acurrucó a la Paloma en su pecho y el Pájaro las llevó junto a sus amigos.
Cuando estuvieron junto a la Voluntad, el Sacrificio y el Optimismo, ya estaban llegando con los espejos multitudes de hombres para hacer el cerco a la Guerra. Trabajaron día y noche hasta construir una pirámide, con un tamaño exorbitante, siempre cuidando que los espejos estuvieran de cara a los laboratorios.
Al quedar sellada la pirámide, todos se fueron muy lejos, a corto tiempo de estar seguros, se sintió una explosión. Los rayos habían hecho explotar los laboratorios con los científicos y la Guerra dentro. 
Ya la gente se acerca sin temor a aquel lugar. La Paloma de la paz se posa diariamente en la cúspide de la pirámide y cuando el Sol la ilumina desprende blancos rayos sobre la Humanidad.