Memorias de Rufino

Por Elizabeth Álvarez

Dicen que el gato Rufino
pensó solo en un rodeo;
metiéndose en el Museo,
pretendió ser gato fino:


“Quiero cambiar mi destino,
me consagraré tanto al arte
he de poner de mi parte;
y seré otro Rufino.

Ya no sueño el ensarte:
los peces de Candelario
me han hecho reaccionario,
es mejor que yo me aparte”.

Y ya dentro viendo piezas
se imaginó Cicerón
o tal vez el Juan Ramón
el que escribió mil finezas.

Tergiversó en las malezas;
en eso pasó Bastida
con un ensarte de vida,
y lo vio alejarse un rato
y meditando: “Soy gato”,
fue temible la embestida.


La chiva Charlatana

Es la chiva Charlatana
la que afirma que chapea,
como ven se pavonea
en un tilín de campana.

Se sumerge en su trajín,
que si el patio y si las rosas,
que si el pasto y el jardín,
parlotea de otras cosas.

–Es la chiva Charlatana
una chiva sabichosa,
conmovió a la Mariposa
que libaba en la mimosa.

Esa chiva Charlatana,
es alegre y es juerguista
como una fuente, arrivista,
pícara de la mañana.