Como el sol

Por Ángel D. Carballo

El sol siempre me ha llamado la atención. En cualquier sitio en que me encuentre, me fascina la posibilidad de contemplarlo desde que sale y ese modo de barnizar con brillo intenso la ciudad y

el campo. Asocio el despertar con el sol, y la certeza de verlo aparecer en el horizonte me conmina a levantarme incluso cuando tengo sueño.

 

A mi primo Luis le sucedía lo mismo y también se levantaba temprano; en silencio se tiraba de la cama y se asomaba a la ventana. El sol aún no aparecía, pero el rosa intenso de las nubes del este anunciaban su inminente llegada, y se ponía un short y los zapatos para esperar su llegada. Vivía en el campo y en el campo es distinto. Yo vivía en el pueblo y a veces visitaba a mi familia, de manera que no sabía de esa rara coincidencia. Mi primo y yo, con todo y ser primos, no nos parecíamos en nada, ni en lo físico ni en los gustos. Él era alto y muy flaco, de pelo rubio y revuelto; yo, bajito y gordito y con el pelo lacio y chino muy oscuro.

Un día, mejor dicho, una mañana, coincidí con Luis de frente al sol. Bien temprano llegué a su casa, que aunque estaba en el campo, se encontraba muy cerca del pueblo; llegué antes de la salida del sol para llevarle un regalo a mi tía Rosa, la mamá de Luis, que cumplía años. Llegué temprano y me senté en el portal, que estaba hacia el este, o sea, el lado del Astro Rey. Era un día limpio de mayo, comenzaba el calor y los rayos solares eran intensos, cálidos y daba la impresión de que derramaban oro líquido sobre el verde y las flores del campo y las enredaderas que tía Rosa tenía en su jardín.

Luis salió de la cama y después del beso de hermanos que acostumbrábamos a darnos los primos hermanos, se sentó a mi lado y me dijo: “Está lindo el sol”. “¿Te gusta?”, le pregunté. Y él me contestó: “Es como el renacer de la vida, siempre comienza cada mañana y nunca se cansa de salir”.

No contesté. Me quedé mirando el sol que jugaba en el pelo revuelto y rubio de Luis.

Desde entonces, cada mañana, cuando sale el sol, me acuerdo de él.

Este cuento obtuvo Premio en el Encuentro-Debate Provincial de Niños Escritores, Cienfuegos, 2019 (N. del E.)