Dulce hogar

Por Maité Diola Mirabal

No me gusta cuando abuela me manda a jugar para conversar con mamá y papá.
A veces me pongo a oír detrás de la puerta. Hablan muy alto, pero casi siempre es por lo mismo, bajo a jugar con mis amiguitas del barrio.
Cuando subí vi a papá con una maleta, a la abuela muy seria y a mamá llorando. Entonces pregunté qué significaba esa maleta. Nadie me respondió.
Después de echar la ropa, me pasó la mano por la cabeza, me dio un beso y se fue. Llorando corrí hacia donde estaba abuela y me senté en sus piernas.
Entonces ella me dijo que la situación era muy grave y que él no podía permanecer en casa. Miré a mamá y sus ojos reflejaban tristeza. Esa noche me acosté con mamá. Ella se quedó silenciosa. Le pregunté si algún día papá podría volver.  


Con este cuento la autora participó en el Encuentro-Debate Nacional de Talleres literarios Infantiles (Ciego de Ávila, septiembre de 2018). Categoría: Enseñanza Primaria (N. del E.)