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Senderos actuales en la literatura para niños y jóvenes

Por Gricel Alfonso

La producción literaria desde la aparición de la imprenta se ha visto favorecida cada vez más por las innovaciones. Estas posibilitan reproducir las obras de forma cuantiosa y rápidamente, lo cual es génesis y corolario de la abundancia y variedad mundial de textos al alcance de los lectores. Esto hace que cobre mayor importancia el distinguir las preferencias y la calidad de las obras dentro del  actual contexto.

De acuerdo con los estudios sobre el tema actualmente resultan mucho más numerosas, comparadas con siglos anteriores, las editoriales que materializan libros destinados a niños y jóvenes y se han incrementado de forma notable los libros para este público de amplias  y exigentes expectativas en cuanto a la obra que debe recibir.

En el siglo pasado se enmarcó un punto de consecuente cambio en la propuesta literaria para el más joven público a partir de la segunda guerra mundial, donde a la lectura de los clásicos comenzaron a sumarse obras como El Principito, de Antoin de Exupery, El Señor de los anillos, de Tolkie, Las Crónicas de Narnia de Lewis entre otras, evidenciando notoriamente que nuevas proposiciones eran bien recibidas, buscadas y comentadas por los lectores.

Propuestas que a su vez han ido ocupando un nicho de mercado conjuntamente con la aparición de nuevas tecnologías del audiovisual, la  informática, las comunicaciones y todo un novedoso universo del entretenimiento. Por supuesto este mundo actual, no es el que vivieron los niños de anteriores siglos y esto los hace muy diferentes a los que fueron y fuimos niños en pretéritas etapas, tanto en los gustos, como en las formas de percibir, aceptar y recrearse con una obra literaria.

Como plantea Manuel Peña Muñoz  y cito: Los niños de hoy día no conocieron nuestra estética visual y están formados con la estética de las películas de Spielberg. Son niños que vieron "La Guerra de las Galaxias", "Parque Jurásico", "Harry Potter" y "El Señor de los Anillos", por lo tanto, esa formación estética impone unos modelos mentales, físicos y estéticos a los que es muy difícil sustraerse. (Muñoz)

Los niños de hoy genéticamente se forman,  nacen y crecen accediendo, interactuando, conociendo y aceptando la existencia de avanzadas tecnologías que permiten escribir, editar, colorear experimentar llevar textos a un video, encontrarlo en un juego interactivo o materializar la historia en una obra musical o en una película de la gran pantalla. Es este un proceso creativo e innovador a estudiar y comprender por quienes escribimos para pequeños y adolescentes a modo de poder concebir, sostener y proteger el libro como un elemento vital en el arte y la cultura universal en cualquier época y formatos diferentes.

Vale señalar como los textos reflejan nueva sensibilidad en los contenidos e incorporan temáticas que antes constituían tabú en la literatura para niños y jóvenes como es abordar  con naturalidad y desenfado la muerte, el sexo, las diferencias de género, los valores y los roles en la sociedad. Igualmente surgen nombres, palabras, lenguajes complicados, códigos inventados especialmente para un determinado contenido en el afán de dar vida al mundo interior de una obra.

Todo esto responde a la necesidad imperiosa de crear nuevos tipos de libros con historias capaces de estimular la imaginación, la fantasía y la ilusión con un buen entretenimiento idóneo a la vez para enseñar a convivir y sobrevivir, en cualquier punto de nuestro planeta, en medio de un realmente enloquecedor, cambiante y agresivo mundo que en ocasiones llega a ser convulso y caótico y en otras atractivamente soñador, ilusorio e irreal.

El moralismo en la literatura comienza, igualmente a concederle espacio al amor, la conservación de los valores del planeta el conocimiento y cuidado de los paisajes, la flora y la fauna, el pacifismo, la tolerancia, la diversidad, la libertad, el humor…Por supuesto, se le otorga cada vez más un importante lugar a problemas familiares, al abandono, a la anorexia o a la bulimia, a la discapacidad, la diferencia y a la violencia.

Se muestra en los textos las virtudes y los defectos entre los cuales han de saber crecer y escoger caminos para hacerse adultos, sin ignorar  la presencia del bien y el mal como parte de lo cotidiano real o mezclado y recreado en fantásticas historias. Estamos en tiempos de contar y advertir sobre aspectos que antes resultaban intocables en una narración para niños y jóvenes.

Estas y otras variaciones en el arte creativo del autor permiten la empatía del lector con la obra  porque perciben escenarios circundantes al adentrarse en ella y porque, además, el autor valiéndose de los personajes les enseña a  aprender, desaprender y reaprender acerca de conceptos, valores y acciones necesarias e imprescindibles en el mundo que hoy les ha tocado vivir.

Paulatinamente son incorporados cambios también en los estilos. El lenguaje ha pasado a ser más sencillo, próximo a lo que sienten y como se expresan en estos tiempos los más jóvenes lectores, sin que esto por ello signifique llevar al  deterioro el lenguaje. Igualmente los libros actuales logran transmitir nuevas y viejas historias de aventuras en medio de  contenidos mezclados y vueltos a contar de un modo actualizado, traído al presente y llevado al futuro con modificaciones para cruzar las barreras del tiempo y llamar la atención a que sean leídos y comparados con los originales.

Otra modificación es lograr todos estos propósitos en menos páginas y con un peso mayor en los diálogos, elaborados de modo directo y transparente. En las páginas actuales son los personajes los encargados de presentar las acciones al lector, con naturalidad, vivacidad y energía. A su vez, el lector de esta etapa resulta más aguzado, competente e inteligente para decodificar  e interpretar metáforas y guiños de los autores, quienes tampoco se rigen por un solo sentido en el tiempo y el espacio por tanto se construyen relatos complejos llevando y trayendo los personajes al futuro o al pasado varias veces dentro de una misma narración.

Este exigente público infanto-juvenil se interesa en leer o escuchar un audiolibro o no, en dependencia de que la historia narrada haya sido bien estructurada y exista un hilo conductor que capture con garra, sin permitir abandonar la lectura o la escucha y para ello ha de  romper con los estereotipados personajes de antaño. Los protagonistas se han de ver involucrados en situaciones  atrayentes, complejas, novedosas, en medio de acciones que pueden resultar  graciosas, ocurrentes y  apropiadas para su edad.

Hasta los enemigos, los conocidos como los malos de las historias, se han ido transformando en el quehacer literario. No son reflejados en los nativos de una región, ni en animales salvajes, tampoco  exclusivamente han de ser brujas o malos duendes, hoy puede ser un político, un escurridizo seguidor del nazismo, de la mafia, adultos de una disfuncional familia o llegar desde mundos lejanos, también suelen ser personajes de otra época o escapados de una conocida narración. Otro tanto sucede con los buenos que aprenden en el desarrollo de las historias como lidiar con sus debilidades, diferencias y desaciertos, demostrando que el cambio es posible y que no todo protagonista resulta ser perfecto de inicio a fin.

De igual modo los finales cambian,  quedan abiertos, se dan varios posibles finales en una historia o se deja una brecha para continuar acompañando a los protagonistas en nuevas andanzas. Así, el papel del lector es cada vez  más interactivo con el autor  y el libro que, de acuerdo con sus posibilidades, estará impreso entre sus manos, o en su laptop, o en la table o en el móvil, como un audiolibro, un libro digital, un video o en otras tecnologías por desarrollar aún. Además, en ocasiones se tornan más seductores porque incluyen pasatiempos, adivinanzas y otras formas de conocer la  obra e intercambiar con la intencionalidad didáctica del escritor.

No podemos pretender escribir en el siglo veintiuno  como se escribía en el siglo veinte, ni en los anteriores, no podemos seguir los patrones establecidos tiempo atrás para materializar los personajes y sus historias porque la creación concluye en la venta del libro. En nuestro contexto está faltando trabajar en el aprendizaje para promover y vender los libros en medio de tan competitivos mercados culturales destinados a divertir y entretener.

La literatura para niños y jóvenes está cambiando como está cambiando el entorno y los modos de hacer, de visualizar la realidad y la necesaria fantasía. Esta época demanda creatividad, conocimiento, investigación acerca de las posibles tecnologías donde pudiera ir a parar el libro que se escribe, más allá de la imprenta y la poligrafía. Al escribir es preciso visualizar la obra llevada a libro electrónico, al video juego, sin dejar atrás los dibujos animados, el teatro para niños,  los espacios radiales y televisivos y toda una  gama de productos que alimentan a la industria del entretenimiento,  voraz consumidora de la obra literaria de todos los tiempos.

Es preciso abrir la mente y proponer nuevas formas de contar rompiendo esquemas, como hacen ya escritores fantásticos y de ciencia ficción en nuestro tiempo. Puede ser  y siempre que sucede igual ocurre lo mismo, que quienes se encargan de editar, publicar y vender los libros no avancen con la velocidad y en la misma dirección que los autores y muchos libros innovadores no lleguen con la  prontitud esperada por los lectores materializados de una u otra forma, puede ser que se queden olvidados, asentados en los registros de derecho de autor, o en los closets de alguna editorial como parte del famoso colchón pendientes a ser publicados o queden impresos en almacenes y anaqueles de librerías.

No obstante los escritores estamos llamados a correr  riesgos, a continuar transformando la narrativa a la par de las tecnologías, las tengamos ya o solo las veamos en sueños. Somos adictos a dejar brotar y mostrar el niño que llevamos dentro. Esa es la forma de ser efectivos y contribuir a la gestión del conocimiento para, con buenos libros,  formar mejores seres humanos de modo que puedan ser adultos movidos por valores y a la vez  personas creativas y talentosas que potencien el desarrollo cultural de la humanidad desde cualquier rincón del universo.

 

Encuentro de Literatura para niños y jóvenes

UNEAC Cumanayagua, Cienfuegos

27 de octubre de 2018

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